Un viaje a Etiopía que cambió miles de vidas

Becky Kiser fue a Etiopía a hacer turismo y ya no pudo volver. Nadie la secuestró. Nadie la retuvo, al menos contra su voluntad. Simplemente conoció la realidad de centenares de mujeres condenadas al ostracismo y a la muerte por una lesión que en el mundo civilizado solo requiere de una sencilla intervención. La fístula obstétrica impide a la mujer el control sobre su orina y sus excrementos. Las mujeres que la sufren huelen mal y se consideran impuras. Nadie quiere tocarlas. Ni siquiera sus familiares o los miembros de su comunidad. Creen que dan mala suerte y las abandonan, literalmente hablando. En Etiopía, al igual que en otros países de África, centenares de miles de mujeres padecen esta lesión entre la vagina y el recto. Suele producirse como consecuencia de alumbramientos a edades tempranas, violaciones o mutilación genital, tres circunstancias muy presentes en la vida de las mujeres africanas.

 

Becky Kiser, fundadora y alma de Trampled Rose

Becky Kiser, fundadora y alma de Trampled Rose

Becky, jefa de Ventas en la firma de cosméticos Mary Kay era consciente de una máxima muy sencilla: sentirse bella por fuera es el primer paso para sentirse bella por dentro. Por eso decidió implicarse y ayudar haciendo lo que sabía hacer: mejorar su aspecto y sus condiciones de vida como punto de partida para una recuperación psicológica. Lo primordial era enseñarlas a estar limpias, a no rendirse, porque su problema, en la mayoría de los casos, tenía solución. Eso sí, la solución cuesta dinero; así que es imprescindible tratar de conseguirlo.

Becky ayudó a una primera mujer; luego a cinco… y ya no pudo parar. Cree que una mujer entiende mejor el sufrimiento de otra mujer y afirma que Etiopía le cambió la vida

Becky Kiser ayudó a una primera mujer en el año 2003 y volvió a América en estado de shock por lo que había visto. A partir de ahí jamás pudo olvidarse de los otros cientos de miles a los que ni siquiera conocía. Consiguió dinero, volvió a Etiopía y logró operar a cinco más. Y ya no pudo parar. Ella cree que ha hecho lo único que se podía hacer; que solo una mujer puede entender a la perfección el sufrimiento de otra mujer, y afirma, emocionada que Etiopía le ha cambiado la vida, quizá sin ser muy consciente de como se la cambia ella a tantas mujeres cada día.

La mayoría de las afectadas son madres precoces, víctimas de violaciones o de mutilación genital

Desde el año 2008, Becky ha tratado a centenares de mujeres, muchas de ellas sólo unas niñas. Algunas se han recuperado con la intervención y otras no, pero, en el camino, todas ha recibido educación y una formación que las capacite para poder desempeñar un trabajo que las haga económicamente independientes. Ahora saben cuidarse, tratar de estar aseadas, con los medios de que disponen y sobre todo, son conscientes de que no son víctimas de ninguna maldición.

El foco está en la prevención. Mantener a las niñas en la escuela impide matrimonios tempranos y les proporciona una educación vital para su desarrollo y su autoestima.

La mentalidad, opina Becky, es aún más difícil de combatir que la pobreza. La combinación de ambas es devastadora. El programa de Trampled Rose, el refugio que Becky dirige, tiene dos fases: una primera que proporciona alojamiento y comida para las que esperan la operación, con alfabetización y aprendizaje de un oficio, y una segunda para las incurables, todo un año en el que se trata de cambiar su idea de que no son nada. Ese es el paso más difícil.

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Mantener a las niñas en la escuela es el modo más eficaz de prevención.

En la actualidad, Trampled Rose se esfuerza en la prevención de la fístula obstétrica. Para ello es imprescindible que las niñas vayan al colegio y se formen. “Keeping girls in school” es su máxima. La educación les garantiza el acceso a un puesto de trabajo, en una Etiopía en desarrollo, pero sobre todo dificulta los matrimonios tempranos y les proporciona una mayor conciencia de quienes son y de lo que son capaces de hacer.

Focus On Women apoya desde 2013 a Trampled Rose, mediante un donativo del 7% de sus beneficios anuales. Nuestras viajeras pueden conocer este proyecto de primera mano en sus viajes a Etiopía.