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Susie da la vuelta al mundo

En realidad, Susie es Susana Casla, una treintañera ávida de aventuras que un día decidió dar la vuelta al mundo armada únicamente con su maleta. Una aventura que duró nueve meses y que, ahora, ha decidido compartir en un libro, ‘Susie da la vuelta al mundo’.  La Polinesia Francesa, las Islas Cook y Fiyi, Nueva Zelanda, Australia, Tailandia… Para ella, como para muchas de nosotras, viajar es el motor que mueve su vida.

¿Qué te llevó a coger la maleta y volar?

Yo diría que las maletas las he tenido hechas desde que tengo uso de razón. No sé si es cuestión de genética o de crianza, pero el caso es que en mi familia siempre ha habido una gran inquietud hacia los viajes y otras culturas (todos hablamos varios idiomas y siempre me he preguntado qué sería primero, si ‘la gallina o el huevo’. A esto le añades una curiosidad infinita por el mundo que nos rodea y el resultado es una especie de ‘crónica de un viaje anunciado’. La idea concreta de dar la vuelta al mundo me vino de los mochileros que conocí mientras vivía en Hong Kong. Desde entonces, ese se convirtió en mi gran sueño que, años después, tuve la gran fortuna de poder hacer realidad.

 ¿Qué países visitaste en los nueve meses que duró tu aventura?

¡Uy! ¡Todos! No, qué va, para nada… Aunque a veces lo parecía. Sin embargo, es un hecho constatado que, cuanto más viajas, más consciente eres de lo increíblemente inmenso que es el mundo y de la cantidad de lugares que aún te quedan por visitar. Pero sí que recorrí una gran parte de Estados Unidos y Canadá (costa Este y Oeste de ambos), incluido Puerto Rico, las Islas Vírgenes y Alaska -y hasta me di un ‘saltito’ a México-. Luego me dirigí hacia los mares del Sur parando en la Polinesia Francesa, las Islas Cook y Fiyi, desde donde pasé a Nueva Zelanda y Australia, continuando hacia Japón, Hong Kong, Singapur, Malasia y Tailandia (con sus respectivas islas), para acabar en Sudáfrica.

¿Qué buscabas y qué encontraste?

Buscaba -como pienso que lo haría cualquier viajero- la emoción que te da el descubrimiento de nuevos lugares y gentes, el poder conectar con una parte de los habitantes de este planeta, conocer sus costumbres, compartir el día a día con ellos… Y encontré mucho, muchísimo más. Encontré a personas de todo el mundo que me abrieron las puertas de sus casas, que me mostraron sus similitudes y sus diferencias, que me enseñaron a valorar mi propia existencia y que me enriquecieron como persona y me marcaron para siempre.

En la portada del libro describes el mundo como “curioso, excitante, irritante, simpático, frustrante, imponente…”. Parece que hayas desarrollado una especie de amor-odio… 😉

Sin duda. Creo que es inevitable. Por un lado, te ves en situación de disfrutar de unas ‘vacaciones indefinidas’ en lugares exóticos o paradisíacos en los que, desgraciadamente, tanta gente carece hasta de lo más básico… que te sientes impotente ante lo que se te antoja como una crasa injusticia. Otras veces, simplemente te desesperas cuando las cosas se tuercen en el último momento o algo dificulta tu disfrute o impide tu marcha. Lo importante, sin embargo, es que cuando al final del viaje lo pones todo en una balanza, los momentos de felicidad, asombro, exaltación o júbilo superan con mucho cualquier pequeño contratiempo que hayas podido sufrir. De los malos tragos solo te queda la esperanza que has percibido en aquellos menos afortunados que tú  y les estás agradecida por haberte enseñado la mayor lección que podemos aprender, pues en multitud de ocasiones ellos viven una vida mucho más plena y feliz -aunque parezca imposible bajo sus circunstancias- de la que tú serás capaz de vivir jamás.

 ¿Por qué contarlo en un libro?

Sinceramente, porque tenía que ‘sacar’ todo lo que llevaba dentro. Porque una cosa es hacerte un viaje, por maravilloso que este sea, del que vuelves al cabo de un par de semanas y se lo cuentas todo a tus amigos y familiares y les enseñas tus magníficas fotos y les explicas tus vivencias… Pero si ese viaje se alarga durante nueve meses y esos meses están repletos de experiencias, emociones y sentimientos muy intensos que no has podido descargar en todo ese tiempo, si a la vuelta no lo vuelcas en un libro… ¡estallas! Bueno, al menos así es como lo viví yo.

¿Ya estás preparando tu siguiente gran aventura? ¿Qué puedes contarnos?

En realidad, después de esa primera gran vuelta al mundo ya realicé una segunda (no tan prolongada en el tiempo, pero igual de fascinante e intensa). Añadí algunos países nuevos y otros volví a visitarlos. Tengo intención de plasmar esta segunda odisea en un libro en cuanto mi vida cotidiana me lo permita y, por supuesto, nunca dejo de soñar en el siguiente gran viaje… ¡ni de planificarlo! Tal vez cuando mejore la situación actual pueda hacer realidad este nuevo sueño… ¿No dicen que a la tercera va la vencida?

By | 2018-03-28T10:19:20+00:00 febrero 7th, 2013|Blog, Mujeres viajeras FOW, Viajar sola con FOW a|1 Comment