Senegal: baobabs y pateras

///Senegal: baobabs y pateras

Senegal: baobabs y pateras

Senegal es un país más conocido por el rally Paris-Dakar que durante muchos años ha tenido lugar en sus arenas rosadas, que por las múltiples pateras que llegan a la costa española sin que seamos conscientes de que proceden de ese país. Y es que se trata de un país lleno de paisajes maravillosos pero también de muchos contrastes.
Su capital, Dakar, es la típica ciudad africana llena de coches, ruidos, contaminación y gentes alegres vestidas de colores con sus trajes llamados bui-bui.
Dakar no es una ciudad especialmente bonita, pero sí que hay algunos sitios interesantes que ver cómo son la zona de la Cámara de Comercio, el museo etnográfico con una amplia colección de máscaras africanas, y el mercado Kermel (turistas hay que ir con cuidado) rodeado de vendedoras de flores llamadas “djigueen”. El arte del regateo es una tradición y norma de educación en África.
Los vendedores esperan igual que en el Mundo Árabe a que te detengas un rato, demuestres un cierto interés y negocies con ellos. Si los ignoras se sentirán heridos por tu falta de interés en la negociación.
Aunque Dakar de día no tenga tanto que ver, de noche se transforma en una ciudad con mucha marcha. Y no podía ser de otra manera ya que el famoso cantante Youssou N´dour es de allí.  De hecho, se impone acercarse a su local llamado le “Thiossane” si quieres saber lo que es el ritmo africano.
Aunque sales un poco traumatizado al intentar bailar rodeado de esas máquinas danzantes, merece la pena sentir el ambientazo que allí se respira.
A media hora de barco de Dakar se encuentra la maravillosa Isla de Gorée, que fue conocida por ser la isla de África Oriental de la que salían los esclavos en los barcos para luego ser vendidos en América.
Aunque se trata de una isla con una arquitectura colonial de gran belleza ya decadente, en dónde la vida pasa despacio acompañada de música y color.
Su historia encierra una tragedia que podemos rememorar en uno de los sitios más interesantes y estremecedores: La casa de los esclavos.
En esta casa de muros rosas, miles de esclavos eran hacinados en pequeñas habitaciones.
Los más débiles acababan muriendo allí mientras que los más fuertes eran embarcados en navíos hacia las haciendas de América, de los cuáles solo un pequeño porcentaje sobrevivían a las duras condiciones del viaje.
Dejando este triste lado de la historia humana, Gorée es hoy en día un lugar de regocijo para pasar el día y comer en uno de sus múltiples restaurantes al borde del mar después de recorrer sus bellas callejuelas coloridas, visitar sus mercados de pinturas tikis o tomar el sol en sus playas.
La segunda ciudad más importante del país es Saint-Louis, al norte del país.
Esta bella ciudad colonial tiene un importante legado histórico, y además es una ciudad costera, con playas de largos kilómetros en las que puedes ver como los pescadores recogen sus redes.
Es también el lugar en dónde se fabrican y desde donde salen las pateras de bellos colores que llevan a la muerte a tantos inmigrantes que se acercan a las playas europeas.
Cerca de esta ciudad se encuentran varios parques naturales pero el más interesante es el Parc National de Djouj protegido por la Unesco y la 3ª reserva ornitológica del mundo.
¡¡Imaginaos la cantidad de pescado que necesitarán en esa época para alimentarse!!!!
Se trata de un parque que se visita en barca y posee la característica de que en el mes de diciembre se puede avistar más de una centena de especies de pájaros. También es uno de los mayores asentamientos de pelicanos de África que pueden llegar a rondar en función del año los 120.000 individuos.
Para llegar a esta zona lo mejor es alquilar un coche con conductor a ser posible ya que en África ni las carreteras suelen ser buenas ni los conductores suelen ser muy prudentes.Si quieres aventura y no te importa el tiempo, puedes ir en los autobuses que salen de Dakar y van parando en los pueblos.
El recorrido que tarda varias horas, resulta de lo más bucólico ya que verás kilómetros de baobabs a lo largo de la carretera. El baobab es el árbol africano que dio a conocer en Europa el libro de ¨el Principito¨ del escritor de Lyon Saint-Exupéry. Un árbol de gran belleza que sólo podrás encontrar en países como Senegal, Namibia o Madagascar.
De vuelta hacia Dakar, hay que parar por el llamado ¨Lago Rosa¨ un lago del que Senegal saca grandes cantidades de sal para consumo propio y exportación.
Resulta interesante ver cómo los oriundos van extrayendo la sal del agua y colocándola en barcas en dónde se separaran en función de grosores. Esta actividad es mayormente realizada por hombres ya que provoca bastantes enfermedades sobre todo en mujeres embarazadas.
Es importante hacer alguna parada en el camino ya que existen muchos puestos de artesanía con distintos tamaños y diseños en lo que es la cesta típica senegalesa que yo llamo la ¨cesta de las cobras¨ ya que tiene un gran parecido a las que utilizan los flautistas de cobras que verás en Marrakech o en la India.
Senegal fue famoso por el rally Paris-Dakar que aunque se haya anulado por problemas de seguridad era una actividad que reportaba mucho dinero a sus ciudadanos.Hoy en día lo único que podrás ver es el final del recorrido cerca del ¨Lago Rosa¨.
Se trata de una zona de dunas que acaba convirtiéndose en un pequeño oasis. Las vistas son tan bonitas y originales que es uno de los lugares preferidos de los rusos en África.
Una vez llegado a Dakar, lo que hay que hacer es bajar hacia el sur. La zona de la Casamance es una de las más bellas del país y en dónde entrarás en contacto con varias etnias, entre ellas los Diola.
Esta población tiene heroína y todo ya que en la Segunda Guerra Mundial una de sus sacerdotisas llamada Aline Sitoe Diatta, se enfrentó al ejército francés para conseguir la libertad de la zona aunque sin mucho éxito.
La Casamance tiene de todo: edificios coloniales de la época portuguesa, zona de manglares, búfalos paseando por los playas (cuidado con dónde pones la toalla) y unos atardeceres que quitan el hipo.
Tanto es así que los del Club Med, una cadena de hoteles franceses muy selectos y con un tipo de turismo muy específico, tienen allí su cuartel de operaciones para que los franceses vayan a descansar con la familia mientras que saborean los deliciosos platos de la zona y se bañan en sus playas vírgenes.
Como no podía ser de otra manera, en la Casamance está muy presente el “animismo”, tened en cuenta que la zona del vudú no queda muy lejos (todavía se practica en el Golfo de Guinea).
Los animistas creen que los objetos tienen alma, y la gente que practica esta religión es muy supersticiosa. Lo mejor de todo es ver cómo conviven las distintas religiones en un mismo lugar.
Un ejemplo interesante es la isla de Caravanne en la que podrás encontrar en el hospital de la isla que antiguamente era una misión católica, con cruces y amuletos mágicos para darle energía positiva a la parturienta que iba a dar a luz.
El único problema que tiene la Casamance es que se trata de una zona peligrosa ya que todavía existen facciones de guerrilla independentista que en algunas ocasiones han atentado contra turistas. Pero si vas con cuidado y bien acompañado merece la pena la aventura.
Y es que Senegal es un lugar que puede ser paradisíaco por la mezcla de desierto y mar que en él hay, pero también un infierno para los que deciden dejar el país y arriesgar sus vidas en el bello mar que lo rodea.

Alice Fauveau

By | 2018-03-28T10:56:33+00:00 octubre 2nd, 2009|Blog, Viajar sola con FOW a|1 Comment