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El museo Judio de Berlin

Que los museos albergan obras de arte, es una obviedad. Pero, ¿Y si os digo que hay un museo, que aun estando absolutamente vacío, sigue siendo una obra de arte más? Pues bien, es eso precisamente lo que ocurre con el Museo Judio de Berlin. Su arquitecto, Daniel Libeskind, consiguió que el diseño se convirtiera no solo en un museo o en un edificio cualquiera, sino en una auténtica obra de arte.

Museo Judio de Berlin - Focus On Women

De hecho, desde el año de su fundación, en 1999, hasta dos años después, el museo permaneció vacío, sin nada expuesto en sus paredes. No había nada que exponer y pocos confiaban en el posible éxito que pudiera tener esta edificación. Esta polémica que acompañó al museo desde su fundación y su extrema extravagancia, fue lo que hizo despertar la curiosidad de la gente.

Durante esos dos años en los que el museo permaneció vacío, se decidió dejarlo abierto para que aquel que lo desease visitara el nuevo edificio de la ciudad. El resultado fue que “aquel que lo desease” se convirtió en 350.000 personas. Miles de personas que, por curiosidad o por admiración, no querían perderse la sensación de caminar por dentro de una obra de arte tan extravagante.

Daniel, su arquitecto, lo llamó Between the Lines (entre líneas) y decidió revestirlo de zinc para que con el paso del tiempo cambiase de color y brillo. La forma principal se asemeja a un rayo, que a su vez está compuesto por tres ejes diferentes que representan las tensiones de la historia judío-alemana.

Monumentos de Berlin | Focus On Women

Estos tres ejes se cruzan entre sí, formando lo que el arquitecto llama, los voids. Son zonas del museo sin apenas luz, que permanecen absolutamente vacías y a las cuales no se permite el acceso. Estos vacíos se encuentran a lo largo de todo el museo y representan los huecos que han dejado en Alemania los berlineses desaparecidos en el Holocausto.

En todo el edificio se respira vacío, ausencia y silencio. Y no es algo fortuito, sino que éste fue uno de los principales objetivos de su creador. El museo tenía que transmitir a quien lo pisara, aquello que sentían los judíos alemanes durante la segunda guerra mundial.

Lo consiguió creando esos vacíos en la estructura, plasmando en las paredes palabras que inspiran soledad, escribiendo los apellidos de aquellos que desaparecieron y basándose en la partitura de la ópera “Moisés y Aarón”, una obra musical incompleta cuya última parte está compuesta por el silencio absoluto. De este modo, el artista consigue ya plasmar con su creación y no con lo que se expondrá dentro, la historia judío-alemana y las sensaciones del holocausto.

Los tres ejes de los que hablábamos anteriormente, representan las tres experiencias más grandes del judaísmo: continuidad, exilio y muerte.

El eje de continuidad es un eje continuo, sin vacíos en su camino, que desemboca en una escalera inmensa e interminable que se estrecha y atraviesa todas las plantas del edificio. El otro eje, es el eje del Holocausto y es el que se utiliza para las exposiciones. Éste desemboca en una puerta negra que da a la torre del holocausto, una torre inundada de silencio y oscuridad. Y por último, el tercer eje, o el eje del exilio que desemboca a las afueras de los muros del edificio principal y donde la luz es ya una más entre las paredes. Representa la salida de Alemania y el encuentro con una nueva vida.

Museo holocausto Berlin | Focus On Women

El jardín del exilio, al igual que la torre del Holocausto, están en la parte exterior del rayo, pero conectadas con éste por túneles subterráneos. Ninguno de los dos tienen salida. Están rodeados por un fuerte simbolizando los campos de concentración y la ausencia de libertad.

El jardín del exilio es un jardín colgante, compuesto por 49 pilares donde se encuentran plantados árboles de forma independiente, de nuevo sin ser así de forma fortuita. Representan el desarraigo y la soledad de la época. Es un cuadrado perfecto pero con los pilares y el suelo inclinados. De esta manera, el artista ha conseguido que pasear por el jardín sea todo lo contrario a lo esperado. No será un paseo placentero, ni un paseo en el que poder relajarse y pensar. Será un paseo tenso, en el que el caminante tendrá que ver donde pisa y donde la dificultad en cada paso es mayor.

Como veis, nada, absolutamente nada del museo de Berlín está hecho de manera azarosa, todo tiene un porqué y un significado escondido. En el caso del jardín, el artista quiso plasmar el esfuerzo, la dificultad del camino, la constancia y la fuerza de voluntad para no rendirse.

Puede que el edificio no responda a ningún estilo arquitectónico o a unas normas de composición concretas, pero de lo que no cabe duda es que estamos ante una obra de arte llena de significados ocultos, simbologías y secretos.

Una de las salas más famosas del museo es la sala de las Hojas caídas. ¿Te imaginas qué se debe sentir al pisar más de 10.000 caras de acero tiradas en el suelo?

Museo del holocausto Berlin | Focus On Women

Focus On Women tiene una cita con el Museo Judío en su viaje a Berlín. ¿Quieres verlo de cerca, pasear por los ejes y comprobar si realmente se siente lo que el creador quiso que sintiéramos? Vente con nosotras y lo comprobaremos. No dudes en pedirnos la información que necesites. Estaremos encantadas de contarte las sorpresas que tenemos preparadas para nuestro viaje de lujo a Berlín.

¡Nos vemos en el museo!

Museo Judío de Berlín | Focus On Women

 

By | 2018-03-28T09:43:10+00:00 marzo 25th, 2015|Alemania, Blog, Viajar sola con FOW a|0 Comments