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Microrrelatos ganadores y participantes de este año

Para celebrar el Día del Libro el pasado 23 de abril de 2013 Focus on Women organizó el segundo Concurso de Microrrelatos Viajeros. Durante 24 horas cualquier persona, desde cualquier lugar del mundo, pudo participar mandando su relato con el tema “Viajar sola y viajar solo: una gran experiencia” con una extensión máxima de 100 palabras o 100 caracteres (Twitter). A continuación podéis disfrutar de los microrrelatos ganadores y todos los que han participado en el concurso.

Concurso Microrrelatos Viajar solo y viajar sola

¡Enhorabuena a los y las ganadoras y nos veremos de nuevo el próximo año!

MICRORRELATO GANADOR

Todavía no conozco el idioma -me dije- pero me gusta el olor de las mañanas. ¿Me quedo, o subo otra vez al tren?
@CommelinaC 

MICRORRELATO GANADOR

En círculo
Llegué a este país a través de Canfranc, navegando por el improbable oleaje anaranjado de su paraje natural en otoño: soledad natural. La estancia de quince días se me complicó con un marido y un hijo, y el regreso a mi tierra estuvo en suspense durante cuarenta años: soledad emocional y social. El año pasado comprobé finalmente que los trenes a París siguen transportando a princesas masáis a punto de dar a luz, a maestras jubiladas y a fracasadas buscadoras de compañía como yo que -aunque el tren vaya atiborrado- nunca dejaremos de hacer el viaje en solitario.
Dorotea

MICRORRELATO GANADOR

Un día, vendí todos mis efectos personales. Si hubiera podido dejar atrás la piel y la memoria, lo habría hecho.
@Anniemanias 

MICRORRELATO GANADOR

Sentencia
Solamente cuando llegó a contemplar los pies de su hija, Henri, El Aduanero, comprendió la sentencia de la soledad de la selva: todos los seres son comestibles excepto aquellos que caminan sobre sus uñas.
Silvana

 

MICRORRELATOS PARTICIPANTES

Viajé solo donde siempre estuve, comí en la misma compañía, allí la vi y empecé un viaje a donde siempre.
@nicolasaniel

Y cuando veas que llegas al final del camino, me dijo, no olvides seguir caminando. Entonces lo entenderás.
@BenitezBalerdi 

Sale en busca de aventuras. En su mochila, un libro. No necesita más compañeros de viaje.
@minimondos

Dejé las penas y me dejé a mí mismo. Comencé en un lugar de la Mancha, 57 años y no he podido parar.
@brevedario

El viaje no iba a ninguna parte concreta solo a alejarla de un lago de ojos verdes que la ahogaba, a otras aguas.
@TeresaLomasMoro 

Viajar sola y conocerse, encontrarse con la infancia, reconciliarse con la madurez y trazar el futuro.
@NataliaCervera 

Cuando aterricé me sentí en casa, feliz, expectante… No conocía a nadie y nadie me conocía a mí.
@blarregui 

Se lo quitó todo al pasar el arco de seguridad. El cinturón y las botas también.
@Caramenchu 

Cada lunes mi rojita espera en su rincón, paciente, y bonita. El viernes, una nueva aventura juntas.
@caro_flux

Pese a estar condenado a la silla de ruedas, en cada recorrido se empeñaba en mirar como si llegase a otro país.
@SrNeurosis 

Y se dio cuenta que quedaba todo un mundo por descubrir y que que empezaba por ella misma.
@rtirandoanegro 

Sentado en la mecedora, leyó la última página del libro y revivió el viaje que hizo a Montevideo en su juventud.
@SrNeurosis 

Bajé de aquel tren sonriendo. Había conseguido hacer una nueva amiga durante esos días de vacaciones: yo misma.
@AMorenoMartin 

Al tener el boleto de avión en la mano, entendió que la odisea comenzaba con guardar sus efectos en la maleta.
@SrNeurosis 

Misión a Haití…descenso a la realidad
Mi primera misión internacionalista a la república de Haití en el 2010, como médica de una brigada de atención en desastres naturales, me enseñó que la realidad del dolor, de perdidas de  miles de vidas y a la vez  la esperanza de renacer..se encontraba al descender a una realidad de la cual muchos de nosotros no estamos lejos de pasar, pero lo más grato es sentir que al ayudar y ver las personas fortalecerse junto contigo es seguir luchando porque su fuerza es como un volcán… ese viaje fué la mejor experiencia de mi vida.
María Lucero

Una gaucha en el Tirol
La idea  de un viaje en solitario me rondaba hacía tiempo. Por ese entonces era independiente, hacía años que vivía sola lejos de mi familia, por lo cual mis motivos estaban lejos de experimentar la solitud y el aprendizaje  de mi misma. Lo que me animaba era la idea de no adaptarme a un grupo de acompañantes, experimentar la libertad de elegir que visitar, cuanto tiempo destinar a un lugar, donde comer y alojarme. Fue así que una mañana de agosto compré un boleto de avión  rumbo a Zúrich  y me perdí en los paisajes alpinos luego crucé a  Austria y me enamoré de la tierra de Mozart y el esplendor de los Habsburgo, siendo  argentina, las diferencias de cultura y de idioma agregaron más condimento a mi maravillosa aventura.
Nora

…Perdiendo miedos …en Tozeur…
…Allí estaba, sentada en el patio de una humilde casa, rodeada de distintas generaciones de mujeres de la familia, preparando la boda. Aunque hablaban árabe y sólo podía hablar francés con alguna, su amable sonrisa suplía lo demás. Me sorprendí intercambiando gritos y canciones… Me sentía muy feliz… Recuerdo sus ropas, sus sonrisas y sus preciosas miradas. Conocí mejor su mundo… aún queda por descubrir… …Viajar… conocer gente auténtica de culturas e idiomas diferentes… respetar lo desconocido y al descubrirlo… disfrutar de esa sensación de estar viva… de compartir algo irrepetible… Sentir que encuentras un oasis de agua fresca en el desierto de tu alma… Gamra
Begoña

Viajera solitaria
Le gustaba viajar por alejados parajes para buscarse a sí misma; y finalmente, en su último viaje, se encontró. Desde entonces ambas viajan juntas.
Fernando

Sin aliento
Sin rumbo y sin brújula, asfixiado por el asfalto y deprimido por los bolsillos vacíos que flotan  a mis costados, huyo con la mochila repleta de suspiros hacia las alturas. Los Picos de Europa siempre me han proporcionado la duplicidad que anhelo: el sosiego que necesito a diario y el espíritu salvaje que perdí en algún recodo de mi vida. En la cima más alta, dejo que mis mechones blancos se enreden con las nubes, extiendo los brazos y compruebo una vez más lo insignificante que soy. Un oso me mira desde la lejanía y creo percibir su gesto irónico.
Beatriz

Viajo conmigo
Viajar sola es darte cuenta que ya eres mayor.
Que has perdido el miedo a lo desconocido y que estás contenta contigo misma. Viajar sola es viajar hacia el centro de ti misma interaccionando con el resto de la humanidad. No hace falta aparentar. No conoces a nadie.
Nadie te va a juzgar.
Eres tu, contigo misma.
Marga

Estudiante
Sábado por la mañana, el sonido de los pájaros afuera, día libre en el trabajo y con muchas ganas de descansar ¡es tiempo de regresar! Porque no hay nada como visitar tu nidito, que te vió nacer, crecer y partir.
Alely

Las botas también
Mi marido pagó el taxi. Yo atravesé la entrada al aeropuerto de Cuzco casi sin respiración.
Me quité el cinturón. Las botas también -ordenaron. Mientras me desnudaba le susurré sensualmente al oído: Te acompaño al avión pero yo me quedo aquí.
¿Dónde vas a ir?
No lo sé aún.
¿Tienes dinero?
Tengo comida.
¿Estás segura?
No del todo. Los viajes comienzan con un billete de ida, y a veces no acaban nunca por ignorar el de vuelta.
Dejé escapar aquel avión y me regalé unas alas para volar por mí misma.
Buen viaje de regreso.
Buen viaje a tí también.
Melina

¿Miedo?
Nunca he viajado sola, será por miedo, será por dinero, será por muchas razones. Viajar sola es para mi aprender nuevas experiencias, encontrarme a mi misma y saber lo que es disfrutar de la vida con uno mismo. Hay que viajar a donde sea, incluso a la ciudad vecina y ver con mis propios ojos los alrededores sin ninguna distracción. Viajar con amigos es divertido, pero viajar sola te abrirá las puertas a un nuevo mundo.
Mirelle

Morenas
Cuando viajé a Panamá encontré una jungla urbana con el mismo idioma, más no con los mismos contextos y definiciones. Adecuarme a los tostones, en vez de las tortillas, comer arroz y bailar todos los días, entretejieron de tal manera mi estadía, que no sentí el tiempo entre las franjas de tierra que delimitan los océanos.
Su lluvia era tibia, calmaba las ansias de retornar a Guatemala, más las curvilíneas siluetas de sus hijas me seducían progresivamente.
Entonces, comprendí: “La biodiversidad no sólo atañe al entorno medioambiental, incluye a las personas, las culturas y las tradiciones”.
Donald

Viajas solo, viajas doble: conoces el mundo y te (re)conoces.
Marco Antonio

Fin y principio
La asfixia resultaba insoportable. Todo le venía grande y se sentía ahogada. Los recuerdos volaban por su mente, por algún lugar salían voces, en volumen alto, que retumbaban en su cabeza. Sudores recorrían su frente brillante; tenía que dar un paso adelante y dejarlo todo atrás. Y era el momento. Para ello, había prescindido de todo lo innecesario y sólo portaba lo imprescindible. Y lo tenía que hacer sola. Ya no podía más, estaba harta de la espera, harta de todo. Y una voz dijo:
– ¿Su billete, por favor?
¡Al fin era su turno en la cola del aeropuerto!
Shani

Una multa
Estrenaba coche y alucinaba con tener un CD en el mismo. Puse mi grupo preferido, y empecé a conducir. No tenía un destino fijo, solo quería probar el coche de mis sueños. Me sentía volar, flotar, feliz. No llegué muy lejos porque me paró la Guardia Civil, se me había olvidado el límite de velocidad en ciudad, pero esos pocos kilómetros fueron únicos, irrepetibles. Mereció la pena sentir esa libertad aunque lo recordaré también siempre por la multa que tuve que pagar.
Concepción

Naufragio
Glub, glub, glub
Fue lo único que escribió, el solitario, el primer náufrago de Internet.
Jhon Felipe

Ella y yo
Me subí al avión. Me esperaba un viaje soñado, lleno de expectativas, desafíos y cosas por conocer. Nueva York me estaba esperando en primavera, finalmente nos íbamos a conocer cara a cara. Era una cita de dos: ella y yo. Es una ciudad única, con su gran parque, sus imponentes edificios, sus museos, y sus barrios multi-culturales. Lo que más disfruté sin duda fue caminar por sus callecitas del Soho, por Little Italy, y Chinatown. Tranquila, a mi paso y sin esperar a nadie. Ella y yo, únicas.
María Jimena

Tres días en París
El lugar, París, el mejor escenario posible.
Viajé solo, una de esas escapadas que hago para salir de la rutina diaria. Quería conocer la ciudad, sus monumentos, su comida… pero encontré lo más bonito del mundo… LA AMISTAD.
Ya el primer día conocí a Jeff, Cami, Santi, Felipe… y no, no me separé de ellos. Recorrimos juntos la ciudad, comimos, nos divertimos, reímos…y sí, lloré, cuando me despedí de ellos lloré alegría y tristeza a la vez.
Ellos, viajeros solitarios, seguirían su camino por Europa, yo volvía a casa feliz, feliz por viajar solo, feliz por regresar con amigos.
Fernando

Y pensaba que me conocía
Lo más maravilloso que me ha pasado después de marcharme sola seis meses a las antípodas, no ha sido encontrar las respuestas a las preguntas que con las que me fui, si no cambiar mis respuestas a ideas que creía tener muy claras y más que maduradas. Aceptar el nuevo enfoque y cambiar mi mente, ha sido maravilloso. Tremendamente liberador.
Susanna

UNA VIDA, un viaje
Ya había alcanzado esa edad en la que nadie se fijaba en ella y se sentía transparente.  La vio en un escaparate, iluminada desde su interior. Su color oro pálido y resplandeciente al mismo tiempo, le evocaban las arenas del desierto. La compró y la instaló en su mesa de trabajo, junto a los recuerdos más queridos. El azul de los océanos la transportaba a viajes surcados por embarcaciones a vela y mares llenos de aventuras. Rodaba la bola y su dedo índice se desplazaba por lugares remotos. Ahora sí empezaba de verdad sus sueños en solitario.
Magdalena

A ritmo lento
Por circunstancias de la vida he viajado bastante veces sola a pesar de mi minusvalía o movilidad reducida como yo prefiero llamarme (lo tomé prestado de los autobuses urbanos). Para mí viajar sola es encontrarme conmigo misma pues en esos silencios ruidosos puedo recordar a mi gente del pasado, disfrutar del presente que me acompaña en mi camino y construir mi futuro. Si tuviera que elegir uno quizás elegiria mi primer viaje sola a la capital. Es posible que no fuera un gran viaje pero fue una la mejor experiencia de mi vida pues pude demostrarme que yo también puedo.
Rebeca

La mejor decisión
La miraban escépticos, su decisión de viajar, los asustaba: era una mujer de provincias, madura, recién divorciada, que jamás había salido sola. Ella no los escuchó, sacó su billete, metió sus cosas en una bolsa y, con el corazón a mil por hora, voló a un país lejano. Los magníficos fiordos, los glaciares azules, los bosques verdes y las nuevas gentes que conoció le devolvieron la risa, las fuerzas para volver a empezar y la seguridad en si misma.
Ana

Encontrarse y visionar
Viajar sola y conocerse a una misma, encontrarse con la infancia, reconciliarse con la madurez y trazar el futuro.
Natalia

Armada

Subió al avión para ir a visitar a su amante. Nadie confiscó sus armas de mujer.
Fabio

En tren
Allí estaba. Ese tren que la llevaría de nuevo a la ciudad. Las vacaciones habían sido exageradamente cortas pero no se podía quejar. Subió al vagón que le correspondía y en pocos minutos comenzaron la marcha. Marta viajaba sola, su familia se había quedado en la playa. A la media hora de salir, le apetecía tomar un refresco y se dirigió al vagón cafetería.
Estaba disfrutando de su soledad, enfrascada en sus pensamientos cuando el tren frenó de golpe. Fue a caer en los brazos de un apuesto caballero. Se miraron y comenzaron a reír.
Ese sería su comienzo.
Mercedes

Sin maquillaje y sin batería
Una mochila, pasajes de avión, una mezcla de idiomas en la cabeza y tickets de varios trenes. El sabor de un café en Italia, sola y de pie junto a la barra. La vista desde un tren, Roma y Florencia, y pueblos que anochecen modestos bajo un cielo que me preparo a extrañar. La bora de Trieste casi arrastrándome por los aires, de la mano de amigos nuevos. Los canales de Venezia observando a turistas olvidables, ensimismados tras el lente de sus cámaras. La mía, sin batería. Mis ojos, lo que ven y registran en mi memoria. Lo inolvidable.
Adriana

Solo
Cuando hago un viaje siempre me voy solo, no quiero que ella me acompañe.
Sé que a ella no le gusta pero finalmente acepta, cuando comprende que se lo pido para tener un motivo por el que volver.
Rufino

 

By | 2018-03-28T10:15:51+00:00 abril 25th, 2013|Actividades FOW, Blog|1 Comment