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Mascha Kalenko, la poetisa de la lengua alemana

Su patria, la lengua alemana. Su tesoro, la poesía. Su talón de aquiles, la melancolía. Y su forma, la Nueva Objetividad.

Mascha Kalek, la poetisa alemana

Mascha Kalek, la reina de la poesía de Alemania

Mascha Kaleko (1907-1975) es una de las poetisas más conocidas y relevantes en lengua alemana. Nació en el imperio austrohúngaro, en la actual Polonia, pero siempre se consideró alemana a pesar de que en algunos poemas reconozca sentirse como la extraña del lugar o la forastera.

Es además, una de las representantes del movimiento de la Nueva Objetividad. Un movimiento surgido en Alemania, en los años 20, lleno de ironía y de sátira, que critica con argumentos políticos y filosóficos el estado actual y al anterior que les llevó a la guerra.

Mascha formó parte de la generación de poetas de la Nueva Objetividad

Llena de sentimientos, Mascha formó parte de la generación de la Nueva Objetividad

La crítica no fue lo único presente en sus poemas, sino que la melancolía y la nostalgia estaban latentes en cada uno de sus versos. Mascha echó de menos toda su vida Alemania, aun estando entre sus calles. Porque la sentía lejana y ella misma se sentía forastera en el lugar que la vió crecer.

Berlín, la ciudad donde se publica su primer libro y donde comienza su carrera profesional, es criticada a menudo por la poetisa. “La memoria del Berlín contra el que, paradójicamente, había usado el sarcasmo y la ironía en sus poemas primeros llenó gran parte de su vida, y por ende, de sus versos” aclara Inmaculada Moreno, su traductora al español.

Además, hay cuatro factores que hicieron que su camino en la literatura fuera más que complicado. Primero, era mujer. Segundo, era judía. Tercero, era alemana y por último vivió en la primera década del siglo XX. Una combinación que no hizo sino complicar las cosas. Por todo ello, sus libros fueron perseguidos y, finalmente, silenciados por las hogueras nazis.

Sin embargo, por muchas barreras que Mascha se encontrase, siempre fue una mujer de “sí”. Tanto, que no dudó en corregir a un sabio francés: Nadie es nunca feliz en la tierra. A lo que Masha contesta: Yo recuerdo haber sido feliz y de hecho, me entrego a serlo de nuevo.

Mascha Kaleko fue sin duda una mujer viajera, que recorrió múltiples países y conoció de cerca diversas culturas. Sus viajes fueron la materia prima para sus poemas y le sirvieron para encontrar la inspiración que todo artista necesita.

Mascha Kaleko, poetisa alemana

Mascha Kaleko vivió en una poca convulsa (1907-1975)

Fruto de dicha inspiración, salieron versos como éstos, que hablan sobre la tierra en la que Mascha se encontraba. Tierra a la que, al final del poema, Mascha nos invita a ir y convertirnos en sus invitados. ¿Adivinas dónde es? Os dejamos con ella:

Desde esta tierra extrema yo te escribo

a la sombra de un árbol que ayer aún no estaba

pues aquí crece todo de repente.

Apenas surge un plan, ya se ha cumplido.

Demasiado vehemente es nuestra tierra.

Yo no sé bien si tú

podrías adaptarte a este clima,

admito que yo misma con frecuencia lo temo.

Quema el sol como cólera encendida,

y él madura el grano, tuesta el grano

a su gusto. No puede una fiarse:

hoy representa amor, mañana odio.

A partir de una nada, de una fuente,

nace de pronto un río que veloz

inunda el campo todo entero

y de nuevo decrece en un instante.

Aquello que deseas se cumple sin demora,

pues los deseos tienen un poder evidente

-no deseo maldades, menos mal,

se metería una sino en un mar de sangre-.

Tú miras con deseo a una mujer

y así ya eres un hombre

y tu deseo engrendra un hijo.

Es aquí cada cual igual que el viento,

que esparce sus semillas sin tiempo a preguntar

si han echado raíces.

Observas con cariño alguna estrella

y entonces brilla y te obedece

y lleva tu talento a su apogeo.

Te colma hasta tal punto de venturas

que te corta el aliento. ¡Vente ya!

Sé mi invitado. Aunque es difícil

adaptarse, a aquél que lo consigue

le salta el corazón y se le rompe.