Olvidada durante mucho tiempo, esta fascinante mujer fue colaboradora de Nietzsche, discípula de Freud, amante de Paul Ree y consejera de Rilke. Lou-Andreas Salomé, escritora y psicoanalista, se convertiría en la musa espiritual artistas y filósofos en la transición del siglo XIX al XX.

Lou Andreas-Salomé llegó al mundo como Luíza Gustávovna Salomé en 1861 en la ciudad de San Petersburgo, la única hija después de cinco varones de un general del ejército imperial ruso. Su determinación y su ansia de aprender marcaron desde muy temprano su inquieta personalidad. Su padre murió cuando ella contaba 16 años y, quizá visionario, le dejó un mensaje; “Conviértete en lo que eres”. Siguiendo esa mácima, Lou partió en busca de una educación diferente de la que el contexto histórico reservaba a las mujeres, y convenció al predicador alemán Hendrik Gillot, veinticinco años mayor que ella, para que le  enseñara teología, filosofía, religión y literatura francesa y alemana. Ella consiguió una educación esmerada, pero Gillot, su mentor, terminó por enamorarse de ella hasta tal punto que planeó divorciarse de su esposa para casarse con ella. Lou le rechazó y se prometió a sí misma no enamorarse nunca y renunciar a toda experiencia erótica en pro de cultivar su mente.

Viajó con su madre a Zúrich con el fin de inscribirse en la universidad, ya que Suiza era uno de los pocos países donde las mujeres tenían permiso para cursar una carrera universitaria. A los 21 años, madre e hija recalaron en Italia, donde, en un salón literario conocieron a Paul Rée, un escritor y jugador compulsivo, a quien la joven le propuso vivir, junto a ella, en una comuna estudiantil. Ree no lo sabía en ese momento, pero Salomé le había propuesto lo mismo a Friedrich Nietzsche. En un curioso arreglo los tres viajaron, junto a la madre de Salomé, a través de Europa en busca del lugar donde establecer su comuna Winterplan. Cuando, en Octubre de 1882, llegaron a Leipzig, en Alemania, Salomé y Rée se separaron de Nietzsche, por un desencuentro entre el filósofo y la joven rusa. Al parecer, sorprendentemente, Nietzsche le habría propuesto matrimonio al creer haber encontrado en Lou a la única mujer que sería capaz de entenderlo. Ella no lo aceptó. A cambio les propuso a ambos hombres enamorados unirse en una tríada de producción y trabajo intelectual. Una foto en la que aparecen los tres, ella con un látigo en la mano, terminaría por convertirse es símbolo de aquel fallido pacto. Doce años después, en 1894, Lou Andreas Salomé escribiría un controvertido estudio, Friedrich Nietzsche in seinen Werke, acerca de la personalidad del filósofo alemán.

Salomé y Rée viajaron a Berlín y vivieron juntos hasta unos años antes de su matrimonio célibe con el profesor de lingüística Carl Friedrich Andreas. A pesar de su oposición al matrimonio y de sus relaciones abiertas con muchos otros hombres, Salomé y Andreas permanecieron casados desde 1887 hasta la muerte de Andreas en 1930.

Salomé fue una escritora prolífica y una defensora del feminismo. Sus estudios se basaron, principalmente, en el narcisismo y en la sexualidad femenina. Escribió hasta quince novelas y otros muchos textos. Entre ellos destaca la obra conocida como Henrik Ibsens Frauengestalten, un minucioso estudio de las personalidades de las mujeres de Ibsen que no sería publicado hasta 1982.

Lou Salomé no estuvo especialmente interesada en el matrimonio, más que en su faceta de contrato entre dos partes y solía elegir parejas con las que se sentía conectada a un nivel espiritual. Incluso en su época de casada mantendría romances y correspondencia con el periodista alemán Georg Lebedour, el poeta austro-húngaro Rainer Maria Rilke, y los psicoanalistas Sigmund Freud y Viktor Tausk, entre otros. En su libro Lebensrückblick habla de muchos de ellos, destacando la relación con el joven Riner, con quien ejerció de amante y consejera, pese a llevarle quince años, y la amistad que mantuvo duarnte toda su vida con Sigmund Freud. Desde 1911, año en que conoció al padre de “la interpretación de los sueños”, Lou Salomé se sintió fascinada por la teoría del psicoanálisis  hasta el punto de convertirse en una de las pocas mujeres aceptadas en el círculo psicoanalítico de Viena y a abrir su propia consulta psicoanalítica en Gotinga, apenas cuatro años después. Su obra científica sobre el papel de la mujer y su sexualidad influyó sobremanera en el padre del psicoanálisis y su teoría sobre el narcisismo positivo sigue hoy de plena actualidad.

Lou Andreas Salomé vivió con una libertad fuera de lo común para su época. Fue una mujer cultivada, económicamente independiente y liberada de compromisos, que dejó una honda huella en algunos de los hombres más preeminentes del siglo XX. Cultivó un pensamiento que mezclaba el psicoanálisis freudiano con la filosofía de Nietzsche. Murió en 1937 en Gotinga, su última ciudad de residencia, a los 76 años de edad, a causa de un fallo renal. Dicen que la Gestapo confiscó su biblioteca pocos días después de su muerte.

El biopic Lou Andreas-Salomé de la cineasta alemana Cordula Kablitz-Post se ha estrenado en las salas españolas este 27 de abril.

 

Escrito por: Emma Lira