Los rebeldes energéticos de la Selva Negra

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Los rebeldes energéticos de la Selva Negra

Tras la catástrofe nuclear de Chernobyl, cuyos efectos radioactivos todavía se notan hoy en los bosques europeos, algunas personas decidieron tomar el mando de sus ciudades…y surgieron proyectos como el del pueblo alemán Shönau, en el sur de la Selva Negra. Todos sus ciudadanos se pusieron de acuerdo para vivir de forma sostenible con el planeta.

Se autodenominaron “los rebeldes energéticos”.

Comenzaron con planes de ahorro de energía. Con subvenciones y aportaciones personales, consiguieron recaudar el dinero necesario para comprar el tendido eléctrico local y crearon así la primera localidad del mundo abastecida exclusivamente por energía ecológica.

La empresa impuso un precio extremadamente alto, que tuvieron que pagar. Pero no se resignaron y les denunciaron… ganando el juicio. El gobierno (entonces socialista) obligó a la empresa a devolver a los ciudadanos parte del dinero cobrado de forma un tanto ilegal.

Todos los ciudadanos son socios y/o dueños de un mismo proyecto. Construyeron 624 sistemas de generación descentralizados: plantas solares, hidráulicas y de bio-gas. Todos los beneficios se revierten en la investigación y la creación de más energía alternativa.

Eficacia económica, sostenibilidad…todo gracias a la participación ciudadana.

Vivo en Freiburg , en el sur de la Selva Negra, en la región de Baden Württemberg. Aquí he visto como ese otro mundo del que tantos hablan, ese mundo sostenible, es posible. Si todos los ciudadanos ponen de su parte. Los ciudadanos que crean y forman su ciudad.

Estamos muy cerca de una central nuclear. Las manifestaciones contra esta central, pidiendo el cierre de ésta y de todas las abiertas, se repiten sin cesar, desde hace años.

Mi casa se alimenta de energía alternativa; sobre todo, solar y eólica. ¿Sabíais que España es el primer aportador mundial de energía eólica? Además, si el gobierno español invirtiera más en desarrollo e innovación, también lo sería de energía solar.

Freiburg me demuestra cada día que otro mundo es posible. La ciudad entera se alimenta de energía sostenible gracias a placas distribuidas por cualquier rincón, formando parte del paisaje urbano: edificios, conexiones a internet, parquímetros… se alimentan de energía solar.

Los coches no están permitidos en el centro, que es muy amplio. Solo los tranvías y buses, que circulan con energías alternativas.

La gran mayoría de los ciudadanos vamos en bici a trabajar, a estudiar, a hacer la compra al mercado, donde hay productos de la región traídos por los propios campesinos, cultivados de forma sostenible. Hay carril bici. Señales y aparcamientos específicos. Hay respeto al ciclista. Hay costumbre adquirida con los años.

Es la ciudad europea que menos CO2 emite. Y hay puntos de control por toda la ciudad, para que el ciudadano o turista pueda confirmarlo.

Barrios con viviendas de bajo consumo. Un sello impuesto a toda construcción que se emprenda y que permite consumir entre tres y cuatro veces menos que una vivienda estándar.

Tenemos el centro más importante, a nivel europeo, de investigación en energía solar (Instituto Frauenhofer web en inglés y alemán)

Pero, sobre todo, tenemos conciencia cívica. Participación ciudadana. Apoyo de los poderes políticos y económicos. Así se consiguen casas que generan más energía de la que consumen.

Un mundo sin energía nuclear, con energías y formas de vida alternativas, pacíficas y más justas, es posible.

Hace un par de meses la „ola verde“ de Freiburg se extendió a todo el Land. En un estado tradicionalmente conservador (se trata de una de las regiones alemanas con más industria), Baden-Württemberg, los ciudadanos han valorado la lucha de años de Los Verdes y los socialdemócratas y les han dado su voto. Tras casi sesenta años de gobierno del CDU (conservadores), la coalición verdiroja se hace posible.

Viajar por Alemania es hacerlo entre bosques. Dice Claudio Magris que el bosque en la Selva Negra (mi hogar) se está muriendo… y precisamente contra esta muerte lenta llevan muchos años luchando Los Verdes.

Los Verdes llevan años luchando para que no se lleve a cabo la idea de “encementar” el país, por una sociedad más justa, por invertir más en educación, en desarrollo y en energías alternativas, y menos (o nada) en armamento, en energías destructivas y en cemento. Un ejemplo claro: la estación central de Stuttgart, algo contra lo que está todo el pueblo prácticamente, por innecesario y por el impacto natural que supone en la ciudad.

Cuando unos cuantos jóvenes de pelo largo, vestidos con sandalias y camiseta, se sentaron en el parlamento alemán hace más de 30 años, les consideraron unos locos. Quiero destacar a una de aquellos locos, una de los fundadores de Los Verdes, la pacifista y ecologista Petra Kelly.

“No hay un camino para la paz, la paz es el camino”.

Es su epitafio, recordando a Gandhi y su lucha pacifista por un mundo mejor.

Petra Kelly recibió el Premio Nobel Alternativo , por forjar e implementar una nueva visión del mundo, uniendo ideales ecológicos con el desarme, la paz, la justicia social y los derechos humanos.

Ese mundo, por el que lucharon aquellos jóvenes a los que hoy ya nadie les llama locos, el mundo de Petra Kelly o de Gandhi, es posible.

Carmen Polo

By | 2018-03-28T10:42:33+00:00 junio 21st, 2011|Blog, Viajar sola con FOW a|11 Comments