///La Costa Azul: la tierra del lujo y de los perfumes

La Costa Azul: la tierra del lujo y de los perfumes

VIAJES A NIZA, MUJERES, FOCUS ON WOMEN, LUJO

La Costa Azul o Côte d´Azur es una zona del sur de Francia muy conocida por ser el lugar de reposo de la “Jet Set” europea y de Festivales de Cine como el de Cannes. Desde hace mucho tiempo los grandes modistos, actores y famosos aprovechan alguna época del año para tener unos días de reposo en la tierra del lujo y dar un saltito a Montecarlo para eso de darle al vicio de los casinos.

Sin embargo, esta zona del Mediterráneo además de lujo ofrece pueblos con un encanto muy especial en dónde todavía queda el espíritu de los pintores que por sus calles pasearon buscando inspiración.

Genios como Renoir, Picasso, Matisse, Chagall o Miró pasaron largas temporadas creando cuadros o cerámica que hoy en día han ayudado a esta zona a ser un lugar de reclamo para los que no sólo quieren ver a algún famoso y quieren alejarse del bullicio.

No cabe duda que ir a la Costa Azul y no pasar por CANNES es un gran error ya que pasearse por el Boulevard de la Croisette repleto de tiendas de lujo y con playas privativas de los hoteles, es todo un espectáculo. Hay una película francesa bastante divertida que sabe transmitir perfectamente lo que allí vais a ver llamada “Un engaño de lujo“ con Audrey Tatou. Podéis encontraros desde el mayordomo paseando al caniche o chihuahua a la boda de asiáticos o americanos con el coche de super lujo yendo al juzgado o a la iglesia.

Por supuesto, si vais en mayo coincidiréis con el Festival de Cine y podréis ver de cerca a vuestros ídolos. Pero este antiguo pueblecito de pescadores no se puso de moda por el cine sino por un Lord inglés que pasó por casualidad y decidió montar su residencia allí, viniendo tras él otros muchos Lores y famosos.  De hecho, hoteles como el Carlton se han hecho famosos gracias a los millonarios rusos y americanos que venían a ahogar sus penas en champán y ruletas.

Aparte de estas curiosidades, CANNES tiene una parte antigua con un castillo medieval en lo alto de la ciudad que merece la pena (aunque subir la cuesta tiene lo suyo). Y todavía más lo merece la super gastronomía que podéis encontrar en los múltiples bistrots, sobre todo en lo que se refiere a mariscos y caracoles. El restaurante “LE CAVEAU” es muy recomendable para estos menesteres.

Pero no todo es CANNES en esta zona. Existen otros pueblos con más encanto desde mi punto de vista, pero también muy conocidos como ANTIBES que posee el mayor puerto deportivo de Europa.

Este lugar fue estratégico en su día por su ubicación en el Mediterráneo lo que lo convirtió en una fortaleza en la que además estuvo encerrado Napoleón mientras que Robespierre caía tras la Revolución Francesa de 1789.

Hoy en día, ANTIBES es una ciudad de artistas, muy turística, con un mercado cubierto en dónde podrás degustar una magnífica copa de vino con una tapa de queso u otra suculencia, mientras que disfrutas de las bellas casas solariegas del Vieil Antibes o comes en algún restaurante frente al puerto deportivo como “La Daurade”.

Esta zona del sur del Mediterráneo es sobre todo famosa por ser la capital del Perfume del Mundo. Toda persona que quiera convertirse en “Le Nez” o “la Nariz”  como ellos lo llaman (pueden detectar hasta más de 700 olores, los normalitos solo pillamos 50), están obligados a seguir sus estudios en el pueblo de GRASSE.

Este pueblo se volvió famoso desde que Catalina de Médicis decidió ponerle una fragancia a sus guantes de cuero que olían bastante mal.

Si habéis visto la película “El Perfume” recordaréis como su protagonista se tiene que ir a un pueblo que está entre la Provence y la Côte d´Azur para aprender una técnica llamada “enfleurage” (extraer el perfume de la flor a través de una grasa que se le pone a la flor) que sólo se desarrolla en esa zona.

En GRASSE recomiendo visitar algunas de las perfumerías que existen como “Fragonard” para entender como se crea un perfume desde su inicio.

Cerca de este lugar hay que visitar pueblos también muy interesantes como VALLAURIS en dónde Picasso dejó su impronta a través de la cerámica, VENCE con un centro medieval y la “Chapelle du Rosaire” construida por Matisse, SAINT PAUL DE VENCE con un museo contemporáneo creado por la familia MAEGHT, o CAGNES-SUR-MER con un castillo museo convertido en el Musée Renoir y alojamientos rurales muy chulos.

Por último,  no hay que perderse la bella NIZA, una ciudad que existe desde la época de los Griegos (350 a J.C) y que se transforma con el Tour de Francia.

Desde luego si queréis hacer coincidir tu visita con este evento, ármaos de paciencia si vaís en coche y no se os ocurra coger un vuelo desde esa ciudad el mismo día del Tour. Los franceses tienen la mala costumbre de cortar el tráfico aéreo en la ciudad para que los helicópteros filmen el recorrido del Tour con lo que luego todos los aviones que salen por la tarde llevan horas de retraso y como tengas que pillar una conexión estás perdido.

A NIZA no le hace falta el Tour para que merezca la pena visitarla. Se trata de una ciudad llena de lugares que descubrir con una arquitectura italiana de colorines pastel, un paseo llamado “La Promenade des Anglais” ya que sufrió un fenómeno parecido al de CANNES, una playa con muchas posibilidades, y un centro histórico que se convierte en un entramado de callejuelas en las que es conveniente estar pendiente del bolso.

Sin embargo, merece la pena subir a la colina del castillo o pasear por los puestecitos del mercado saboreando las especialidades del lugar como el ajo con tomate o los maravillosos helados de “Pinocchio”, un puesto con tres mostradores y chiquicientos sabores para elegir.

Y hablando de gastronomía, resulta curiosa ver la receta de la paella que tienen estos señores. Recomiendan echarle especias como el cúrcuma y otros sabores hindúes en lugar del azafrán. Así está claro que no puede salir una paella española,  lo cual me lleva a pensar que tenemos competencia de “paella nicense” pero aquí pasa lo mismo que con el jamón ,que por mucho que lo intenten copiar no hay nada que hacer.

Ahora que sí que podíamos nosotros copiarles el fenómeno del tranvía que le da a esta ciudad un encanto especial y te permite desplazarte al centro sin tener que estar buscando aparcamiento. Tendremos que hablar con Gallardón para ver si nos lo pone para esos Juegos Olímpicos que algún día ganaremos.

En definitiva, un viajecito de 4 o 5 días por la Côte d´Azur resulta una idea muy tentadora ya que vayas en la época en la que vayas, encontrarás lugares con identidad propia, mucha historia y sobre todo una explosión de arte y buen gusto que nos alegra la vista de vez en cuando.

Y si os gustan los jardines, dicen que hay pocos jardines en el mundo tan bellos como los de esta costa de color azul profundo en dónde el lujo y los perfumes son los protagonistas.

Alice Fauveau

By | 2018-03-28T10:56:16+00:00 noviembre 15th, 2009|Blog, Viajar sola con FOW a|0 Comments