///Belleza y religiosidad de Bali

Belleza y religiosidad de Bali

La gente que ha oído hablar de Bali lo asocia siempre con lunas de miel, parejas y romanticismo. Y en parte tienen razón, ya que es un destino muy solicitado cuando vas a Asia a descansar después del agotamiento que supone organizar y sobrevivir a tu propia boda.

Nosotros tuvimos la suerte de ir a principios de septiembre coincidiendo con las fiestas religiosas del Maulid Nabi, es decir el nacimiento del profeta Mahoma.

En esta época, Bali se llena todavía de más color ya que las calles se engalanan con todo tipo de guirnaldas de colores y los más de 10.000 templos familiares se abren al público.

Es una ocasión inmejorable para entrar en contacto con los oriundos y ver la devoción que tienen llevando todo tipo de ofrendas a sus templos. Las mujeres generalmente llevan unas cestas en la cabeza llenas de platos especiales para sus dioses que depositan con un mimo exquisito. Los hombres encabezan procesiones vestidos de blanco y amarillo con sus sombrillas balinesas y su dragón llamado “Barong”.

No hay que perderse este acontecimiento porque pasear por las calles de la isla viendo este espectáculo no tiene precio.

Aparte de estos templos que en condiciones normales no se pueden visitar, Bali posee otros que están abiertos al turismo en varias partes de la isla.

Aunque las guias recomiendan el templo de Uluwatu, nosotros nos llevamos una gran decepción ya que después de pagar una buena entrada nos encontramos con que no se podía acceder al templo ya que no erasi de allí y sólo podías moverte por los alrededores desde los que se veía el mar pero llenos de basura y de mandriles que nos se caracterizan por ser muy pacíficos.
El templo por antonomasia que no hay que perderse, es el de Tanah Lot, en la costa oeste. Se trata de un santuario que se queda aislado cuando la marea como si estuviese en un acantilado. La experiencia de ver la puesta de sol desde allí es inigualable.
En nuestro caso tuvimos la suerte de que hubiese ceremonias con música y bailes balineses, y mientras que oiamos sonar los tambores el sol iba ahogando en el mar.
La parte norte de la isla también merece la pena ya que allí se encuentran los arrozales y montañas, con unos paisajes verde fosforescente maravillosos.
Las playas son uno de los reclamos de Bali. La gente con presupuesto más ajustado se aloja en Kuta Beach, lugar que trae malos recuerdos por la bomba que explotó en el 2002 en una de sus discotecas y que mató a bastantes turistas, pero que hoy en día ofrece bastante seguridad y parece la Benidorm de Bali. Es un sitio lleno de restaurantes y de pubs con muchos turistas ingleses e italianos.
Otras playas cercanas como Semyniak o Nusa Dua más al sur resultan más adecuadas para el que busque descanso. En esa misma playa de Semyniak puedes encontrar algún que otro restaurante fantástico como la Lucciola. Es un poco carete pero la comida está muy buena y está muy bien decorado. El local de moda para comer o tomar copas es el Ku de ta a pie de playa y siempre con música lounge http://www.kudeta.net/
En Bali hay multitud de hoteles de lujo a precios bastantes caros.El Sofitel de Semyniak no está mal y podría resultar una posibilidad de alojamiento interesante.
http://www.sofitel.com/gb/hotel-5551-sofitel-seminyak-bali/index.shtml
La playa de Jimbaran, nos ofreció km de arena y la posibilidad de comer o cenar unas deliciosas mariscadas al borde del mar. Es lo que ellos llama el Fish Market, es decir una serie de restaurantes en la arena con fogatas de pescado fresco con música incluida. Los indonesios son muy espabilados y te cantan hasta el besame mucho.
Aunque la gente va a esa playa a cenar, comer a solas a mediodía con la vista de los barquitos de pesca y el mar también merece la pena.
Bali es un peligro para las compras y al final todos queremos traernos cosas que no nos caben en el avión. Si alguien se plantea traer algo por barco, que se informe bien antes de salir de España porque suelen engañar al turista de mala manera diciendote que solo tienes que pagar el IVA en España.
La sorpresa es que cuando te llega el barco dos meses más tarde y te llama el de la aduana, la factura puede llegar a ascender a 1000 euros por traer una mercancia de 30 euros. Puestos a pagar llevad cosas que ocupen mucho sitio en el contenedor.
De todas maneras tiendas como el Piment Rouge o Bali Zen en Semyniak son buenas posibilidades para encontrar objetos de decoración. http.//www.pimentrougelighting.com
Por eso Bali, además de ser una isla de playas de ensueño, el paraíso de las compras y de la langosta,  es también un lugar de recogimiento, religiosidad y sobre todo gente muy hospitalaria, y esa es una de la cosas que más valoro cuando decido emprender un viaje. ¿Y tú?

Alice Fauveau

By | 2018-03-28T10:58:33+00:00 junio 6th, 2009|Blog, Viajar sola con FOW a|1 Comment