Eva Braun, una mujer clave en Berlín

No sería arriesgado decir que todo el mundo conoce a ese hombre bajito, moreno y con un bigote cuanto menos curioso. Todo el mundo sabe quién fue Adolf Hitler. Pero pocos sabrán quien fue Eva Braun,  corpulenta y algo bajita también.

Pues bien, ella fue la esposa y mujer de Hitler. Con quien convivió durante 13 años hasta el día en que ambos, juntos y de la mano, se suicidaron.

Lo que empezó un verano de 1932, terminó entre llamas en abril de 1945. Así sucedió…

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Eva Braun era hija de una modista y de un profesor.

Eva nació en una familia de clase media, burguesa y católica. Ella era de cabellos rubios, rizados, con cuerpo atlético y según dicen muy caprichosa, afable, sencilla y con unos modales un tanto rudos.

Ella comenzó a trabajar en el laboratorio de fotografías personal de Adolf Hitler y fue allí donde se conocen personalmente en 1929. Mientras ella archivaba unos papeles, apareció en el laboratorio un «señor de cierta edad con un gracioso bigotillo», escribe la propia Eva en una de las cartas que se conservan de su familia.


Ambos se quedan prendados: Hitler, de la sencillez y las bromas de aquella joven y, ella, de ese hombre que siempre la obsequiaba con regalos.

Nunca le llegó a ver como un dictador, ni como un líder. Eva le veía como uno más y nunca le impresionó ni le intimidó su presencia. Es quizá por eso que Hitler la vio desde un primer momento como su futura esposa. Mandó investigarla secretamente para comprobar su pureza racial y a pesar de que no cumplía al 100% con los cánones de raza aria la convirtió en su mujer.

Sin embargo, Hitler ya había entregado mucho antes su corazón a la política y a Alemania, por lo que poco quedaba para esta joven. Aun así, ella siempre tuvo una especial dependencia y una gran obsesión por el líder nazi.

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Eva Braun entró a trabajar en el laboratorio de fotografía de Hitler. Así se conocieron.

Él no le dedicaba apenas tiempo, quería dar esa imagen de dictador entregado enteramente a su patria y a nada ni nadie más. Pero ella siguió a su lado, prendada como el primer día.

Los padres de Eva siempre se opusieron a dicha relación, pero Eva siguió en sus trece. Su padre incluso, organizó una cena con el dictador para pedirle que le devolviera a su hija, pero Hitler, lo único que ofreció fue manutención económica para la familia, nada de devolver a su esposa.

Y así, entre oposiciones, críticas y mucho escepticismo, la pareja vivió junta hasta el final de sus días. Concretamente, hasta el 30 de abril de 1945, día en el que Hitler y Eva se refugiaron en el último reducto nacionalsocialista de Berlín, el bunker del Führer, tras morder una cápsula de cianuro y dispararse en la cabeza. «Mi esposa y yo, a fin de escapar de la vergüenza de la retirada y la capitulación, hemos elegido la muerte», escribía el dictador en su testamento.

eva braun, hitler

HItler y Eva Braun se conocieron en 1935 y permanecieron juntos hasta su muerte en 1945.

Nerin E. Gun, escritor, periodista e investigador cuenta en su libro que “Eva se encontraba con la cabeza apoyada en la esquina de un mueble y, según parecía, su brazo se encontraba estirado de tal forma que parecía querer agarrar por última vez al que había sido su único amor durante casi dos décadas. El rostro no tiene expresión alguna, pero sigue muy bello. Su pequeño revólver se halla sobre el velador, junto a un chal de color rosado”.

Ahora, ése bunker está derribado. Tan solo una placa, colocada hace pocos años, recuerda que allí murió uno de los amores más controvertidos de la historia.

Qué gran verdad esa de que el amor es ciego. Eva, una joven que comenzó en un laboratorio de fotografía, acabó en un búnker suicidándose con aquel que había asesinado a más de 6 millones de personas en el Holocausto. Y aun así, le amó hasta el final de sus días.

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