El placer de viajar sola

El placer de viajar sola

En el momento que cruzas la frontera de Laos con Tailandia te das cuenta de que has abandonado el país. Todo cambia. El autobús se mueve despacio, hay más personas que asientos y hace calor, pero el paisaje te deja sin aliento. De pronto, todo se vuelve más verde, más rural, más complicado. Y es que al cruzar una frontera abandonas un país mucho más rápido de lo que lo hace tu mente. No siempre es fácil dejar atrás el país en el que estabas y comprender el nuevo.  No puedes evitar compararlos. Aunque cambiar Tailandia por el nuevo Laos supuso más complicaciones, más malentendidos y un pequeño aumento en el presupuesto, también supuso más naturaleza, más gamas del color verde del que mis ojos podían diferenciar y el continuo aprendizaje de dejar mi cuerpo en ralentí. Además, de pronto, había pasado de tener unos miles de baths en mi cartera a ser millonaria, aunque la realidad era que seguía teniendo un presupuesto tan ajustado como el de antes.

Viajar sola Laos 4000 islas

4000 Islas, (Si Phan Don) es casi un paraíso. El Mekong se desvanece en diferentes ríos, que forman islas pequeñas de vegetación, lo cual forma un paisaje maravilloso.

Es curioso, porque tuve que dejar Laos para comenzar a entenderlo, y una vez cruzaba la frontera que lo separaba de Camboya ya empecé a echarlo de menos.

Y es que tengo que admitir que al principio las miradas se me antojaron tristes y los movimientos desinteresados, los negocios parecían no estar atendidos y nadie parecía tener interés en venderme nada. Poco a poco, a base de tiempo, entendí que las prisas no se entienden con Laos, ni con los laosianos. Ofrécele a un laosiano trabajar más, cobrar menos, pero tener más descansos y aceptará. Parece ser que aquel dicho del arroz no puede ser mas acertado: “En Vietnam siembran el arroz, en Camboya lo miman y en Laos lo escuchan crecer”.

Y es que Laos parece no moverse en el tiempo. Sus casas, todavía construidas con bambú, aunque eso suponga cambiar los tejados cada cinco años, soportan el peso de la incesante lluvia. Sus paisajes permanecen intactos sólo manipulados por alguna obra que pretende mejorar sus carreteras o la quema de terrenos llevada a cabo por las tribus de montaña.

Viajar sola Laos

La tranquilidad de los habitantes de Laos se traslada a todas las actividades que realizan.

Es el lugar perfecto para perderte, para sacar tu lado más salvaje con un primer trekking. Ponerte a prueba. Tomar contacto con alguna de sus tribus, cocinar en cañas de bambú y dormir en la selva sobre hojas de platanero…

O relajarte con un masaje, disfrutar de la capital más tranquila del mundo, con una escapada a unas de sus famosas cataratas de agua cristalina, o introducirte en la profundidad de sus montañas en unas de las cuevas más impresionantes que hayas imaginado.

Laos, viajar sola, cueva, Kong Lor

Entrando en la cueva de Kong Lor

Sa-ba-diiiii será una palabra que suene a tu paso, acompañada de sonrisas y niños que quieran compartir contigo un rato de juegos. Y, sin duda, será esa sonrisa, inmensa, la que te llevarás en la mochila como el mejor recuerdo de este hermoso país.

Vang Vieng es una ciudad totalmente orientada al turismo, donde turistas y laosianos se mezclan entre sí.

Vang Vieng es una ciudad totalmente orientada al turismo, donde turistas y laosianos se mezclan entre sí.

Este artículo está escrito por Patricia Jiménez, ganadora del concurso de Microrrelatos de Focus On Women de 2014 y creadora del blog Dejarlo todo e irse. ¡Gracias por prestarnos este bonito relatos sobre tu experiencia en Laos Patricia!

By | 2018-03-28T09:51:41+00:00 agosto 25th, 2014|Blog, Mujeres importantes en la historia|3 Comments