Paris: la ciudad construida para emocionar

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Paris: la ciudad construida para emocionar

Hace unos meses tras ver la última película de Woody Allen “Midnight in Paris”, me decidí a viajar de nuevo a esta ciudad por lo que he pasado muchas veces pero que no he debido de saber saborear anteriormente.Cuando me preguntaban por ella decía “es bonita pero no me acaba de llegar al corazón” ¡y manda narices que fuese así siendo yo francesa!. Sin embargo, en este último viaje me propuse verla con otros ojos y disfrutarla como una parisina más, y creo que lo conseguí.

A pesar de estar en otoño en pleno mes de agosto y ver como las hojas se volvían marrones y se preparaban para morir, quise aprovechar para pasear por sus bellas calles llenas de edificios maravillosos en los que hay que ir parándose y fijándose en cada uno de los detalles. Nada mejor para hacerlo que en el barrio de Le Marais mientras que te tomas un helado de Bertillon, el barrio judío por antonomasia lleno de bellos palacios y tiendas de moda. En cada esquina puedes encontrar lugares maravillosos rodeando la isla de la Cite como la iglesia de Saint Eustache, o la famosa rue des Rosiers. El Marais tiene la ventaja de estar muy bien situado para descubrir la parte moderna del Pompidou con sus figuras acuáticas y de moverte por les Halles, el barrio de las compras lleno de buenos restaurantes.

¡Qué mejor aperitivo que pararte en un bar a tomarte una copa de buen vino y unos quesos para empezar con la gastronomía francesa!!! Pues allí tienes muchas posibilidades. Para revivir la película de Woody quise también pasear por la Tour Eiffel, en donde novias chinas y japonesas se visten de blanco para hacerse las fotos de boda y darle un toque chic parisino. Una pena ya que la visión de aquellos arboles maravillosos ante una estructura tan fascinante como la que hizo Eiffel se me estropeó un poco con tanto merengue. Sin embargo, nada mejor que pararte en un café a tomar algo y sentirte como un francés mientras te lees el periódico y escuchas la conversación de el de al lado que está pegado a tu mesa.

En este viaje decidí visitar museos raros que no están en el top 2: Louvre y Orsay- Me dedique a descubrir el Musée du Quai Branly, bastante polémico por su construcción, pero con una de las mejores colecciones de arte africano y asiático del mundo. Paris es mundialmente conocido por la Sorbona, y cerca de allí aparte de visitar el barrio de Saint Michel (demasiado turístico pero con encanto) me fui a ver el Museo Medieval por antonomasia con unos fondos que quitan el hipo: el Musée de Cluny. Una visita a este museo más desconocido “bien merece una misa” como decía Henri IV y tiene poco que envidiarle al museo de The Cloisters en New York.

Paris es una ciudad en la que pasees por dónde sea encontrarás edificios impresionantes: que quieres lujo y tiendas chic nada mejor que Rivoli detrás del Louvre para entrar en los traiteurs y pâtissiers más famosos; que quieres joyas te acercas en un momento a la Place Vendôme en donde solo pasan descapotables y Ferraris. Que quieres algo más accesible, te vas a la place d´Opera y te vas a descubrir la maravillosa cúpula del Teatro de l´Opera o de las Galeries Lafayette (repletas de japoneses).

Que quieres recordar los tiempos de Edith Piaf y de los artistas y pintores, te vas a Montmartre a cenar y escuchar jazz en algún garito nocturno.

Para los amantes del agua, siempre pueden ir a cenar en alguno de los barcos tipo Bateau Mouche que recorre el Sena aunque yo recomendaría mucho antes una placita en la zona fronteriza del Marais llena de cafés románticos en donde te trasladas a otro siglo y eso es lo que permite Paris: perder la noción del tiempo y trasladarte a otro momento de la historia con gran facilidad y a ser posible con buena compañía.

Alice Fauveau

By | 2018-03-28T10:36:44+00:00 octubre 24th, 2011|Blog, Viajar sola con FOW a|3 Comments