La tradición de los baños en Japón

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La tradición de los baños en Japón

En los pueblos termales, a menudo se encuentran pequeñas piscinas exteriores públicas donde remojarse los pies.

En Japón el baño no es solo una forma de lavar el cuerpo y de relajarse, como en Occidente, sino que también cumple una función social. A los baños se va con la familia, con los amigos, hasta con los compañeros de trabajo y el jefe para discutir de trabajo de manera más informal. Hay tres tipos de baños, los sento, los onsen y los rotemburos, y pueden ser mixtos o separados por sexo según el tipo.

Sento: son lugares públicos donde a lo que se va principalmente es a bañarse en el sentido de lavarse. Los sentos están rigorosamente separados por sexo. Suelen tener por un lado unas duchas a baja altura con unos banquitos donde lavarse bien todo el cuerpo, de pies a cabeza para posteriormente pasar a las piscinas jacuzzi y a las saunas donde descansar. Este tipo de baños no utilizan aguas termales, y suelen cumplir una función importante puesto que existen algunos tipos de casas que son tan pequeñas que no poseen baños y sus propietarios deben recurrir a los sento para lavarse.

Onsen: Aquí el agua usada en las piscinas es termal y suele haber más tipos de piscinas, con distintas temperaturas. Generalmente son interiores y separados por sexo, pero los hay mixtos también. Este tipo de baños está más destinado a relajarse; sigue siendo igual de importante el lavarse escrupulosamente antes de entrar a las piscinas.

Rotenburo: Estos son onsen al aire libre y suelen ser los más bonitos de visitar. Aquí hay una parte separada por sexo, pero tiene que haber también una parte mixta, aunque a veces el pudor de las mujeres japonesas hace que esta sea ocupada sólo por hombres. Los rotemburos están por lo general ubicados en los bosques y en las riberas de los ríos de montaña que bajan por la ladera, formando cascadas de increíble belleza. Algunos son gratuitos, pero de no ser así, siguen siendo bastante baratos. Además en algunos se puedes acceder a cualquier hora del día, incluso por la noche.

Rotemburo

Kurokawa Onsen, el paraíso termal

Para llegar hasta el remoto pueblo Kurokawa Onsen en el corazón de Kyūshū, al sur del país, hay que viajar en shinkansen Hikary de Kioto a Fukuoka y conectar con el shinkansen Tsubame hasta Kumamoto. Allí hay que coger un tren local y en Aso, un autobús hasta Kurokawa. Es un viaje de más de 1100 kilómetros que gracias al increíble ritmo ferroviario japonés, se puede realizar en una sola jornada.

Puente en Kurokawa Onsen

Si Japón es un ovillo de extremos, en Kurokawa está el hilo de las costumbres, la paz y la tranquilidad. Despertar allí es hacerlo en las entrañas del lecho volcánico activo más grande del mundo, dentro de un cráter de 128 kilómetros de circunferencia en el que hay ciudades, líneas de tren y laderas empinadas, entre cuyos espesos bosques se encuentra este minúsculo pueblo, paraíso de los rotemburos de aguas sulfatadas por la actividad volcánica. Lo ideal es alojarse en uno de sus 23 riokanes de lujo (hoteles tradicionales de estilo japonés), para descansar del frenesí turístico sobre tatamis de bambú y entre futones de plumas. Pero existe la opción más barata de alojarse en un hostal a 10 minutos del pueblo, seguramente no igual de bonito pero también muy agradable.

Mujer descansando después del baño

En Kurokawa el plan es sencillo. Se conoce paseando en Yukata (albornoz) y sandalias (obsequio del riokan) por sus estrechas callejuelas y senderos en el bosque, que conducen a cualquiera de sus cientos de baños termales. Sumergirse en este deleite sensorial de vapores y aguas burbujeantes, beber matcha (te verde), refrescarse con los refinados helados de Doburoku (helados de sake), y en definitiva, complacer al cuerpo y al espíritu, es la única actividad inevitable. En Kurokawa todavía es difícil mirar a otros ojos que no sean de silueta rasgada. Es un pequeño edén que hará que al marchar, el viajero sienta la nostalgia de estar abandonando el paraíso.

Otra idílica imagen de Kurokawa Onsen

Elenonora Tafuro

By | 2018-03-28T10:21:29+00:00 noviembre 22nd, 2012|Blog, Japón, Viajar sola con FOW a|1 comentario