La Palma, la isla de los pinos que lleva a las estrellas

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La Palma, la isla de los pinos que lleva a las estrellas

Una de las islas menos descubiertas y más completas de las Islas Canarias es la llamada “Isla Bonita” , lugar más alejado de nuestra vecina África y parada obligada en los trayectos de los navíos que viajaban a las Indias en el siglo XVI.
Aunque hace unos años era complicado llegar hasta allí, hoy en día existen vuelos directos a la isla sin pasar por Tenerife o Las Palmas que tardan menos de 2 horas en llegar.

La Palma es una isla volcánica como no podía ser de otra manera por su origen (recordad que las Islas Canarias se crearon por la existencia de un gran volcán submarino que explotó y dio lugar a las 7 islas que hoy conforman el archipiélago).

También es la tercera isla más alta del mundo en relación a su superficie y posee unas cualidades que sus vecinas no tienen, es una isla con clima tropical que da lugar a una fauna y flora de una gran riqueza que la convierte en una isla montañosa, verde y negra con mucho carisma.

Su capital Santa Cruz de La Palma, es Patrimonio de la Humanidad gracias a sus construcciones coloniales que todavía están en muy buen estado y te transportan a otro siglo. Te sientes Cristóbal Colón preparando los navíos para descubrir el Nuevo Mundo.

De hecho, en honor al Nuevo Mundo se celebran en Carnaval unas fiestas en las que atracan los navíos  con la gente vestida de Indianos, loros y sirvientes a lo siglo XVI y se establece una lucha de polvos entre los de la isla y los del barco a ritmo de son cubano.

Tan curiosa es esta isla que ha suscitado el interés de piratas como François Leclerc, artistas como Antonio Gala y Salvador Dalí o políticos como Winston Churchill al que por cierto le recordaban sus calles el aire de la Habana.Y no iba muy desencaminado ya que si has estado en los dos sitios podrás ver que sus edificios sirvieron de referencia en la arquitectura colonial de los siglos XVI a XIX con esas casas con balcones mudéjares y blasones castellanos, pintadas de colorines de las que sale un espíritu bailongo y se fuman puros.Y aunque es cierto que la tierra de los puros por antonomasia es Cuba, la isla de la Palma, también tiene producción propia gracias a los chinchaleros que los producen en sus propias casas. Y es que esta isla tiene grandes extensiones de plátanos, papas y puros (como veréis todo con p).

Claro está que la influencia de tantas culturas ha enriquecido su historia de tal manera que darte un paseo por su puerto amurallado  en  Santa Cruz es como una aventura en dónde las calles te van contando la historia de piratas, cosmógonos, conquistadores o escritores.

La Palma es además “Naturaleza potencia infinito”.  La Caldera de Taburiente es su epicentro y el destino de lujo para los amantes del trekking. Su profundidad de 2400 metros da lugar a un oasis de “pino canario” y cataratas de agua que lo convierten en un remanso de paz y libertad.Aunque en época de lluvias se cierran algunas rutas por el peligro de desprendimientos, las otras que quedan abiertas siguen mereciendo la pena con creces. Ver el amanecer en  la Cumbre Vieja es una experiencia muy especial.
Y hablando de experiencias, nada mejor que subir al Roque de los Muchachos, uno de los mayores observatorios europeos para sentirte como en la luna. Si tienes la suerte de que vaya y venga la niebla, el panorama es indescriptible. La sensación es como estar paseando en el fin del mundo con una piedra volcánica con manchas de sulfuro a tu alrededor y la flora con pinta de quemada por el frío. Esta explosión de Naturaleza le ha dado a toda la isla la protección de la Unesco por ser Reserva de la Biosfera.
Lo bueno de esta isla cuyos lugares curiosamente empiezan casi todos por T (Tijarafe, Tazacorte, Tajuya, Tigalate, Tinizara),  es que se puede visitar con coche en dos días. La Caldera impide dar la vuelta completa de 360 grados con lo que es recomendable hacer un lado un día y otro al día siguiente.La zona sur del aeropuerto de los Cancajos es la zona del vino de “Malvasía”, típico de la zona y con antecedentes griegos. Desde la propia carretera se ven hectáreas de viñedos en terrazas en la falda de la montaña que aprovechan la humedad y el sol de la isla para crear un vino dulce que cada vez tiene mejor calidad. Si te gusta el enoturismo (siempre y cuando conduzca otro) este es un buen sitio para visitar algunas de sus múltiples bodegas.También se pueden visitar cuevas con petroglifos de la civilización que dicen pobló la isla llamada los “Benahoritas”, los aborígenes de la isla que dicen proceden de los Bereberes y tenían influencias en su cerámica desde los libios hasta los irlandeses. En el parque arqueológico de Belmaco o la cueva de la Zarza tendrás la oportunidad de descubrir a esta cultura junto con la plantas de la época, cada cual más rara.

Recordad que la laurisilva (bosques de laurel) es la representante de la fauna canaria junto con el drago y este tipo de flora se puede ver en su más alto esplendor en la zona de los Tiles. Lo bueno de la Palma es que no tiene un solo volcán sino varios, lo que te permite hacer la llamada ruta de Los Volcanes.
Esta ruta empieza en la punta sur de la lágrima que forma la isla en la zona de San Antonio. Resulta de gran belleza poder ver la puesta de sol desde el volcán de Teneguía o las Salineras que se encuentran al lado del Faro.
La zona centro de los Llanos de Aridane, además de ser el centro económico de la isla y una buena zona para buscar alojamiento fuera de la capital, es el punto de salida para muchos lugares como Tazacorte y el barranco de las Angustias.En este lugar hay un mirador que te ofrece una vista de todo el valle y desde el que se pueden ver los volcanes y las plantaciones de plátanos mientras que te tomas un poco de gofio (especie de gachas de harina), comida típica de la isla.
Por supuesto que si quieres ver ambiente rural, molinos en los que te explican las antiguas tradiciones, playas preciosas de arena negra o puertos pesqueros en los que todavía quedan pequeños barquitos y pescadores tejiendo sus redes, sitios como Garafia, Barlovento, Puntagorda o Breña Baja son de obligada visita.
Y es que la “Isla Bonita” tiene el nombre muy bien puesto porque te muevas por dónde te muevas, estarás rodeado de belleza natural, arquitectónica o estelar ya que es uno de los sitios más recomendables para mirar las estrellas.  ¿Y a quién no le gustaría hacer esto de vez  en cuando bien acompañado con una copa de malvasía?

Alice Fauveau

By | 2018-03-28T10:56:28+00:00 octubre 14th, 2009|Blog, España, Viajar sola con FOW a|Sin comentarios