Isabel Barreto, la primera mujer almirante de Marina… en el siglo XVI

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Isabel Barreto, la primera mujer almirante de Marina… en el siglo XVI

 

El día 15 de Junio de 1595, una expedición formada por cuatro navíos y más de 350 personas partió del puerto de El Callao, en el Perú. A bordo de la nave capitana, comandada por el navegante español Álvaro de Mendaña, y pese a la oposición frontal de la mayoría de la marinería viajaba un reducido  grupo de mujeres. Entre ellas se encontraba Isabel Barreto, la esposa del capitán, quien seguramente no pudo imaginar el destino que aquel viaje le tenía reservado.
De Isabel Barreto se sabe poco, antes de esta expedición. Habría nacido alrededor del año 1567 en Pontevedra, seguramente en el seno de una familia noble. Las distintas fuentes especulan con la identidad de sus progenitores. Hay quien afirma que su padre fue Francisco Barreto, marinero de origen portugués y gobernador de la India portuguesa, mientras otros historiadores creen que podría haber sido Nuño Rodríguez Barreto, el conquistador del Perú. Lo que sí parece cierto es que siendo aún una niña viajó hasta Perú con su familia, quizá como parte del séquito que acompañaba al nuevo virrey de Nueva Castilla, Don García Hurtado de Mendoza, y a su esposa Teresa de Castro.
En Perú conocería a su futuro marido, Álvaro de Mendaña, un explorador de origen leonés, que jugaría un destacado papel en la historia de los descubrimientos. Se cree que estaba al borde de la ruina cuando contrajo matrimonio con Isabel, y que remontó a partir de ese momento. En lo que concierne a nuestro personaje, el suceso que la catapultaría a la historia, no tendría lugar hasta ese año de 1595, cuando  Álvaro de Mendaña decidió 0 poner en marcha una nueva expedición para poblar las Islas Salomón, que él mismo había descubierto algunos años antes. El viaje por mar agudizó las diferencias existentes entre Isabel, la esposa del capitán y Pedro Fernández Quirós, uno de los más firmes opositores a la presencia de mujeres en el barco.
Apenas cuatro  meses después de zarpar, Álvaro de Mendaña contrajo la malaria. En su lecho de muerte nombró a su esposa, gobernadora en tierra, y, a su cuñado, Lorenzo Barreto, hermano de Isabel, almirante de la expedición. El rey Felipe II le había otorgado la capacidad de hacer los nombramientos, según dispusiera. La sorpresa de la tripulación fue mayúscula cuando, a los pocos días y tras el trágico fallecimiento de Lorenzo, Isabel se convertía en la única persona al mando, tanto en el mar, como, con posterioridad en la tierra, lo que la convertiría en Almirante, Adelantada  del mar océano, título que, por primera vez en la historia, ostentaba una mujer.
“Fue la primera mujer almirante en la historia de España, en tiempos de Felipe II”-
escribiría la autora Cristina Morató en su libro Viajeras Intrépidas y Aventureras – “una mujer valiente y de armas tomar a la altura de Magallanes y Orellana”. No debió ser fácil hacerse con el mando de la expedición. “La situación en la que se encontraba la tripulación era deplorable, apenas había agua ni comida, la mayoría estaban enfermos y no pasaba un día sin que se echaran al mar tres o cuatro cadáveres” – advierte la escritora.
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Isabel Barreto, la primera Almirante de Marina en España

Su primera prueba de fuego tuvo lugar en el puerto de Paita, en Perú, del que la expedición tuvo que escapar a toda prisa a consecuencia de una rebelión de los indígeneas, que deseaban vengar la muerte de su caudillo, Malope, muerto a manos de los españoles. Tras una accidentada travesía, Isabel arribó al puerto de Manila, en las Islas Filipinas, en febrero del año siguiente. Ese mismo año contraería de nuevo matrimonio con Fernando de Castro, con el que emprendió una nueva expedición rumbo a México y a Argentina.

Algunos historiadores cifran su fallecimiento en 1610 y otros en 1612. Unos afirman que se encuentra enterrada en Castrovirreyna, y otros que regresó a Galicia. Lo que si parece claro es que trató de reclamar los derechos que le correspondían como gobernadora de las Islas Salomón, las islas que había descubierto su marido y que había puesto bajo su mando. Sin embargo, su eterno enemigo a bordo, Quirós se le había adelantado, logrando del rey Felipe II, una real cédula que le daba derecho a cristianizar las Islas Salomón, anulando así el título que Isabel había recibido de su primer marido.

Tachada por muchos de déspota y dominante, parece que  no le temblaba el pulso al ordenar la ejecución de cualquier miembro de la tripulación que pusiera en duda su poder. La historia la retrata como cruel y caprichosa, y hay constancia de los ahorcamientos que mandó llevar a cabo a bordo en aplicación de su estricto sentido de la Justicia. En su libro, Cristina Morato, la define, sin embargo, como una mujer culta, que tuvo que abrirse camino, sobre la marcha en el duro mundo de la navegación, dominado por los hombres. “Su esposo antes de morir la nombró Adelantada y Gobernadora porque no dudaba de sus capacidades”, afirma Morató.

 Si quieres saber más sobre ella :

Doña Isabel Barreto Adelantada De Las Islas Salomón

M. Bosch Barrett

Viajeras intrépidas y aventureras
Cristina Morató

Mujeres de acción en el Siglo de Oro
Vicenta María Márquez de la Plata

Serás la reina del mundo
Alexandra Lapierre
Género: Novela histórica

 

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