En Tokio, una ciudad sobre la que todo el mundo sabe algo…

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En Tokio, una ciudad sobre la que todo el mundo sabe algo…

…y que sin embargo nunca deja de sorprenderte.

Vista desde la Torre Mory

Tokio, capital de Japón, es una megalópolis en la que viven casi 35 millones de habitantes. De estos 35 millones, casi 8.5 millones de personas se mueven por las calles de su centro como si lo hicieron por las viñetas de un cómic manga. No importa lo que se sepa de Tokio. Se mire por donde se mire, siempre hay algo por el que sorprenderse.

La primera de las muchas paradojas que esta ciudad ostenta (revela) es que bajo su mole gigantesca y su caos aparente se esconde un orden casi perfecto, un eficiencia total, y el exquisito civismo de sus habitantes. Esto es lo que hace de Tokio una de las capitales más limpias y amables del planeta. Si uno necesita ayuda, sólo tiene que mirara a alguien, sacar una ligera sonrisa y siempre habrá una persona que se detenga en el flujo constante de gente para indicarnos o acompañarnos, si fuera necesario. Y a menudo lo es, porque en Tokio se descubre pronto que hacerse entender en Japón es parte de la aventura del viaje.

Asombra constatar cómo los miles de usuarios del metro de Tokio se muevan por esos laberintos subterráneos con tanta armonía y diligencia. Hay colas en todos los puntos clave – compra de billetes, pasillos, tornos, andenes. Para hacer que esta situación sea sostenible, nadie puede salirse de este flujo; si alguien lo hace, las miradas de reprobación de los de más le recuerdan enseguida que se está haciendo algo poco respetuoso hacia la comunidad, ergo incorrecto (erróneo). Las mismas miradas críticas recibirá el viajero varón si se encuentra con que alrededor no hay nadie de su sexo. No será casualidad, será que se encuentra en uno de los vagones del metro reservados para mujeres. Desde 2005, en ciertos horarios, las mujeres tienen un espacio propio (hasta en el anden) para evitar los fastidiosos y bastante comunes chíkan, o sobones del tren.

Vagón sólo para mujeres en el metro de Tokio

Una vez fuera del metro, no queda más remedio que perderse en la inmensidad de la ciudad, empezando por sus barrios comerciales de Ginza, Shinjuku, Shibuya y Roppongui. El paisaje ahí es abigarrado, con grandes escaparates donde tienen presencia las marcas más conocidas y glamourosas del mundo. Enormes centros comerciales conviven con los pequeños restaurantes que se apiñan en los bajos de pasos elevados por los que circulan los trenes de alta velocidad, los shinkansens.

Callejón Ginza

Este escenario futurista à la Blade Runner amplifica su efecto por la noche. La puesta de sol desde la isla de Odaiba y los flujos de luz en plena noche desde la azotea de la Torre Mory, son espectáculos imprescindibles para experimentar la inmensidad de esta ciudad y para coger inspiración para volver a perderse en sus calles abarrotadas de tribus urbanas, cosplays (jóvenes fanáticos de alguna serie, manga, o anime que se disfrazan de sus personajes favoritos), bares, discotecas, salas de juego donde centenares de hombres y mujeres pasan horas sumergidos en una nube de humo y ruidos.

Sala de juegos

La noche de Tokio ofrece muchas posibilidades de diversión: entre los miles de restaurantes callejeros, salas de karaoke y clubs, es muy fácil tener dificultad en elegir un sitio. Sin embargo, a la hora de decidir donde terminar la noche con un buen desayuno, no cabe duda que el mejor sitio es el Mercado Mayorista Central Metropolitano de Tokio, comúnmente conocido como Mercado de pescado de Tsukiji, el mayor mercado mayorista de pescado del mundo y también uno de los más grandes mercados mayoristas de alimentos en general. Cada día, entre las 5:00 y las 6:15 de la mañana se subastan aquí los mejores pescados de Tokio que en ocasiones pueden llegar a alcanzar precios astronómicos. A pesar de que la verdadera subasta tenga lugar a puerta cerrada, y con medidas de seguridad más propias de un G20, hay una contratación pública donde se puede ver la inspección de los tasadores, la subasta en sí y “la vida restante” del atún, donde lo recogen y lo llevan a cortar. Después del impresionante paseo entre atunes, mejillones gigantes y especias marinas nunca vistas ni imaginadas antes, en los alrededores del Mercado de Tsukiji es posible saborear el mejor sushi de la ciudad. Gracias a estos manjares deliciosos y a un buen sake frío o caliente, de repente el cansancio desaparece, y la visita al Mercado de Tsukiji se convierte en una de las experiencias más especiales de la estancia en Tokio.

Mercado de Tsukiji

Eleonora Tafuro

By | 2018-03-28T10:27:41+00:00 mayo 15th, 2012|Blog, Japón, Viajar sola con FOW a|Sin comentarios