Día Mundial de la Libertad de Prensa: Utopías

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Día Mundial de la Libertad de Prensa: Utopías

Empecé  escribir sobre el Día Internacional de la Libertad de Prensa y, de repente, me sorprendí tratando de convencerme a mí misma de lo que no me creo ni borracha. Palabras que suenan muy bien cuando se enmarcan en una resolución de las Naciones Unidas, pero que, en la práctica, no dejan de ser nada más que barreras difícilmente franqueables para los numerosos periodistas que ponen en peligro sus vidas en el esfuerzo de informar a sus sociedades y de promover el libre flujo de la información.

Testigos incómodos ya no sólo en los conflictos bélicos, sino en todas partes, porque molestamos para documentar e informar sobre hechos que acontecen y que todos y todas tenemos derecho a conocer. Nuestras preguntas incomodan, así que se opta por hacer ruedas de prensa con un presidente que aparece en videoconferencia para eludirlas, por ejemplo. Pero hay demasiada madera entre los profesionales de la información en España, aunque no nos lo quieran reconocer. Hay quien sí lo hace, que se lo digan a nuestros flamantes premios Pulitzer, Javier Bauluz y Manu Bravo, y a tantos que se han llevado de calle a lo largo de los años el World Press Photo. Nuestros muertos en conflictos bélicos se cuentan ya con varias manos, por desgracia, no alcanza sólo con las mías. No hay día desde hace 23 años que, por alguna razón, no se mencione en mi casa el nombre de Juantxu Rodríguez, fotógrafo asesinado por un marine durante la invasión de Panamá en 1989, cuyo retrato preside mi despacho y me recuerda a diario que esta profesión vale la pena vivirla como en su día decidí hacerlo, como free lance, sin ataduras, sin compromiso alguno, salvo el que adquirí conmigo misma y con cuantos me leen. Y allí están también Miguel Gil, Luis Valtueña, Julio Fuentes, Julio Anguita, Ricardo Ortega, José Couso… ¡Qué asco, no me caben todos vuestros nombres, sois ya demasiados! Duele el alma ver cómo quieren que dejemos que caigáis en el olvido, pero reconforta saber que no lo consiguen.

Juantxu Rodríguez

Juantxu Rodríguez

«Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión». El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos define en realidad “utopía”, y a las pruebas me remito. Hoy se cumplen 20 años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas, a iniciativa de los países miembros de la Unesco, proclamase el 3 de mayo como Día Mundial de la Libertad de Prensa, fecha en que también se rinde tributo a los periodistas que se dejaron literalmente la piel en el ejercicio de su profesión.

En 2013, la triste cuenta asciende a 26 en todo el mundoLa cantidad de noticias transmitidas en línea crece al mismo ritmo que el número de periodistas amordazados, agredidos y hasta asesinados por su trabajo, incluidos los blogueros. Net-ciudadanos se les llama, porque son jóvenes que buscaron formas de contar sin censuras y encontraron una nueva confluencia entre la libertad de prensa y la libertad de expresión. Internet y las redes sociales han dado origen a un nivel inédito de libertad mediática. Los nuevos medios alternativos han permitido a la sociedad civil llevar a cabo transformaciones sociales y políticas masivas a través de la auto-organización y la participación en la lucha por expresarse libremente y ser portavoces de las aspiraciones de sus vastas comunidades.

Seamos realistas. Millones de ciudadanos del mundo no son libres de expresar sus opiniones, ni pueden decir siquiera que tienen opiniones propias. Otros, sueñan con conocer lo que es vivir en libertad. Hay a quienes se les coarta hasta el derecho a reposar en paz en su propia tierra, como al reportero gráfico saharaui Ahmed Mohamed Nass, fallecido el 19 de abril pasado, cuyo cuerpo permanece en Algeciras pendiente de un permiso marroquí para poder ser trasladado a su tierra natal en la capital del Sáhara Occidental, El Aaiún, ocupado por Marruecos. ¿Cómo podemos pensar en Libertad de Prensa cuando es un concepto que significa que se deben establecer en las legislaciones nacionales garantías para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado? La ONU conmemora hoy que todo hombre o mujer puede publicar sus ideas libremente y sin censura previa. Esto, sinceramente, requiere cuando menos de una profunda reflexión en la casa de Ban Ki-moon. Mientras exista quién decide de qué, cuándo y cómo se informa sobre algo, la libertad de prensa y la libertad de expresión seguirán siendo utopías. Por ello, prefiero conmemorar hoy ese tributo a los compañeros que pagan las consecuencias. Y te recuerdo también a ti, James Foley, que sigues secuestrado en Siria desde el 22 de noviembre de 2012. Tu libertad será la nuestra.

© Elisa Pavón

By | 2018-03-28T10:15:34+00:00 mayo 3rd, 2013|Actualidad femenina, Blog, FOW Solidaria|Sin comentarios