Concurso de Microrrelatos Viajeros

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Concurso de Microrrelatos Viajeros

Para celebrar el Día del Libro el pasado 23 de abril de 2012 Focus on Women convocó el primer Concurso de Microrrelatos Viajeros. La convocatoria estuvo abierta durante dos días para que cualquier mujer, desde cualquier lugar del mundo, pudiera participar mandando su relato sobre sus mejores “24 horas de viaje” en un máximo de 100 palabras. Estos son los dos microrrelatos ganadores y todos los que han participado en el concurso. ¡Enhorabuena a las ganadoras y hasta el próximo año!

MICRORRELATO GANADOR
Viajes al peso
Hubo un tiempo en que el peso daba testimonio de la calidad de las cosas. Su atracción hacia el centro de la tierra, su consistencia en el entramado del mundo. De regir aún esas antiguas leyes y si mi lugar en el mundo tuviera importancia alguna, en mi viaje habría arrastrado pesadas maletas hasta vagones que deambulan sobre raíles de hierro. El agotador precio de amanecer lejos. Pero no es así, viajo ligera en aviones que despegan sin esfuerzo aparente, para emprender caminos que en realidad, acabarán siempre en el mismo sitio de mi impotencia por escapar.
Karmele

MICRORRELATO GANADOR
Persiguiendo su sombra
Recorrí Fez como si volviera a casa. Mil kilómetros de avión para regresar en el tiempo a esa ciudad que vivía en mi memoria, dibujada por los cuentos árabes de mi abuela y la intensidad de su nostalgia. Atardecí en otro mundo para encontrar una familia que no conocía. Una casa en la medina, el olor del jazmín y las especias y una cena de añoranzas. Dejamos dormir su recuerdo en el jardín de su infancia y pude al fin reconciliarme con su ausencia, porque supe que no la había perdido. Aquel viaje me devolvió al lugar que nos pertenecía.
L. G.

MICRORRELATOS PARTICIPANTES

Hazañas
Le regalaron alas para recorrer tierras extrañas, ella las usó hasta que las plumas se desgastaron. Con la tinta de las experiencias uso las péndolas y escribió cuentos en las páginas de los sueños.
Amelie

Miles de kilómetros más tarde
Bajo las estrellas de Mongolia, con los nómadas matando cabras a unos metros, supe que nadie cruza el mundo por una amistad y le besé.
Eva

Por fin, fui yo
Solo el deseo de conocer lugares, fué el que me hizo fuerte y decidirme a romper, y,volar, volar lejos. Por fin me conocí a mi misma.
Desde entonces és la inquietud constante la que me mueve en cualquier dirección.
Y aunque sola… siempre pienso en la siguiente partida y en lo que allí me espera.
Cristina

El camino de las estrellas
Me puse en marcha y caminé, caminé muchísimo. Caminé entre nieblas y brumas, caminé con orvallos, vientos, soles y lunas. Caminé con vacas y perros, caballos, gallinas, cerdos y pájaros. Caminé con el silencio, entre eucaliptos y robles, sobre huellas milenarias. Caminé sobre el recuerdo de otros, con sudor y sed. Caminé con dolor, con fatiga y desgana. Y encontré bosques animados, árboles centenarios, pequeños regatos, fuentes, cascadas, hórreos, pallozas, monasterios y ermitas. Y escuché el silencio que me habitaba. Y desande lo andado y fue solo entonces cuándo el camino me caminaba.
María

México
México se recoge en la sombra de un olvido deseado; resbala por las teclas de mi piano, que es el tuyo, el que quisiste regalarme y no acepté; el que me lleva al zócalo diverso de las razas que me empeño en proteger.
Voy con mi morral y mis huaraches de europea prepotente; privilegiada caminante de ojos azules y suéter de manta.
Impostora atroz.
Maria del Carmen

Causalidad
¿Y Bruno?, preguntó el padre. El perro se mareaba en los viajes, y en cuanto olía las maletas, corría a esconderse. La madre y los niños lo buscaron por toda la casa. Lo encontraron en la habitación de matrimonio, entre los zapatos del armario. Cinco minutos de retraso, dijo el padre, consultando el reloj. Arrancó el coche y condujo por la autopista. Había recorrido trescientos kilómetros cuando tuvo que echarse a un lado para dejar paso a una ambulancia. Cinco minutos antes, un vehículo perdió el control, invadió el carril contrario, y chocó con el que venía de frente.
Lola

Desde la hamaca
Aquel fue mi primer libro de dos mil cuatrocientas páginas.
Alba

24 horas de comienzo
No era el tren más veloz, ni el más confortable, pero ahora que había llegado el momento, casi le daba lástima bajarse. Desde que se subió, hacía ya demasiadas horas para contarlas, había cruzado ciudades, ríos, campos (trigo, manzanos, girasoles…).
Cogió su maleta, y se bajó con decisión.
La recibió un remolino de gente que iba y venía en todas direcciones. El bullicio, los olores, los edificios, todo era nuevo y desconocido. Sus sentidos luchaban por percibir todas las sensaciones a la vez. Asustaba un poco, pero el deseo de avanzar era mucho más fuerte.
El viaje acababa de empezar.
Aurora

El mar e Irena
Irena estaba inquieta. Era la primera vez que viajaba en un transatlántico, y bajo su piel, la sangre le hervía de puro nerviosismo.
Desde la cubierta veía como su hermana, junto a otras personas que no tenían ninguna importancia para ella, despedía el barco con efusividad, moviendo los brazos como una niña pequeña ilusionada. Parecía emocionada, aunque algo trágica, recordando que Irena se iría muy lejos en su viaje, adentrándose en el mar como una gaviota.
Sabía que siempre lo había soñado, y el aviso de desembarque hizo tintinear el corazón de la viajera tanto de emoción como de nerviosismo.
Rosa

Vibra Sevilla por un día
No se me olvida cuando conocí a Dhimitri mientras le pedía al concierge del hostal que me abriera un baño de emergencia porque mi llave no servía. El me abrió su habitación. A la mañana siguiente me invitó a un grupo. Vimos la Torre de Oro y cuatro bodas con sombreros, comimos frituras y gelatos, nos pasamos por la Carbonería y conocí a Pedro, el amor de Emma y guitarrista de flamenco. Esa noche tomé vodka china y caminé hasta cuando no podía. Con tanta suerte de amor, me levanté con una mandarina verde en la mano.
Andrea Mia

Perdida en Venecia
Viaje relámpago a Venecia. No pude resistirme al encanto del carnaval de aquella ciudad mágica. Me perdí en sus calles, en sus canales. Acabé perdiéndome realmente porque no lograba encontrar la plaza de San Marcos. De pronto, un desconocido vestido a la antigua usanza, cual Casanova, con su cara cubierta por una enigmática máscara blanca , me ofreció su mano. Me sentí transportada a otra época, una máscara ocultaba también mi rostro. Finalmente llegamos a la famosa plaza. De repente aquel desconocido y mi máscara desaparecieron Entonces dudé: ¿fue un sueño tal vez? Arrivederci Venezia, te buscaré cuando vuelva.
Montse

Blues de Venecia
Descendí con lentitud unas escaleras vertiginosas para hallarme sumergida en aguas formadas por gente de todo el mundo. La mezcla de tantos idiomas en el aire insinuaba conjuros mágicos difíciles de repetir, pero chispeantes al pronunciarse y oírse. Caminé entre la multitud; mientras, se abrían a mi alrededor incontables canales. Góndolas y pequeñas embarcaciones se deslizaban sobre la superficie líquida con movimientos suaves y aparentemente sin esfuerzo. Había apreciado la belleza en otros lugares, pero la esencia de éste, se adhería a mi piel de viajera como un blues al músico más melancólico.
Ana María

Mi primer viaje
¿Quién dijo que en 24 horas no se puede hacer un largo viaje? Yo lo hice y no tuve que recorrer muchos kilómetros, apenas unos centímetros, y cambió el paisaje, las costumbres, el idioma, el clima, la alimentación. Descubrí afectos nuevos, pasiones raras, envidias, amores excesivos,y conocí a seres de especies que no había imaginado en ninguno de mis sueños.
Y solo podía dejarme llevar para sobrevivir, e ir asimilando todo poco a poco,mientras escuchaba palabras que sonaban tiernas y amorosas aunque aún no sabía su significado:¡Es una niña! ¡Bienvenida al mundo!
Mª Asunción

Viaje y desviaje
12 horas de ida. Taxi al aeropuerto. El bolso liviano. Lugares secretos en guías de turista, simbiosis con la cámara de fotos, papeles ordenados, energía y ansiedad de conocer.
12 horas de vuelta. Metro al aeropuerto. Ahora el bolso parece de plomo (suvenires como llaves del recuerdo). Fotos en todos los paisajes adquiridos, los papeles arrugados y más años y más ojos.
El viaje de ida y vuelta no es el mismo viaje.
Voy, suena a destino. Vuelvo, a hacer memoria.
Fiorella

Manhattan
Ha sido el mejor viaje de mi vida. Todos los sentimientos que puede experimentar una mujer, los viví en primera persona en Nueva York. Disfrutaba paseando sola con mi cámara, recorría Central Park, me impresionaban los escaparates de la Quinta Avenida. Era Navidad y añoraba a mi famila. Veía los copos caer desde la planta 16 de mi casa de East Village y me sentía feliz. Después de 10 años me reencontré con mi amor de juventud, pero no todo sale como una se imagina. Pero no me rindo. Sólo quiero cerrar los ojos y recordar lo vivido.
Sonia

24 miradas fugaces
Veinticuatro horas de viaje son un corto recorrido para los mensajeros insaciables y un largo tramo para los ojos y alma derruidos. Se puede ver en un día el alba y el anochecer, sin descanso y sin más que pedir. Se puede descansar al abrigo de sombras y soles. Se puede volar. Se puede emigrar como un ave veloz. Se puede pedalear sin cesar pensando que la lluvia no caerá. Se puede andar lo desandado, y se puede llorar y reir a la vez, al igual que yo ahora viendo pasar estas encinas y estos almendros en flor.
Isabel

Do re mi fa sol la… Sí
Mi sol, hoy no funciona. Se nota en el cielo. Ni siquiera el resol de Laredo me inspiró. Cierro los ojos cuando llegamos al túnel, para que el sonido de los raíles me invada y su agudo sea ahora mi musa. Ni con mayores ni con menores intensidades llega.
Evoco a Lidia y la armonía de su beso en el andén. Sonrío y lloro a la vez. Huyendo de la tristeza del fado, espero esta vez aunque sin copa compartida, sí poder llegar a tempo.
Mª Victoria

Viaje a la India
Son tres…el reloj marca las cinco y el vuelo sale a las ocho. Un viaje sin retorno.
La maleta es un despropósito mojado de lágrimas.Son tres las razones por las que no quiero marchar.
Debo vivir en una tierra lejana donde siempre seré una extraña.
Son tres, uno enfermó y solo mi viaje le puede salvar…me faltan 10.000 para poder regresar…
María

Un paraíso cercano
Me desperté sobresaltada sobre un alijo de velas. Me había dormido y casi me pierdo las espectaculares vistas de las playas más bellas del mundo, Espalmador e Illetas, en la isla de Formentera. Corrí hacia el patrón para que detuviese el velero allí mismo. Eran las 8 de la mañana, el silencio y la calma lo envolvían todo. Me quité la ropa y con solo unas gafas y el tubo me zambullí en el agua transparente ya cálida a esta hora; e hice snorkel entre praderas de posidonia con rojas y rahones como únicos compañeros curiosos el resto del día…..
Aurora

Aqui y ahora
Todo empezó con un simple no, el acompañante habitual de mis sueños había decidido no realizar conmigo este viaje, ¿qué iba a hacer yo? ¿a quién buscaría?
Algo en mi interior se rebeló no tanto por la negativa del uno sino por percibir mi incapacidad para moverme sin él, esto tenía que cambiar, no importaba lo que costara, así que dije: pues yo si voy a ir.
Estaba muerta de miedo, no tendría en quien apoyar mi ineptitud para manejarme en los aeropuertos, tendría que cerrar la maleta sin ayuda, tendría que viajar sin él, sola.
Ana

Tres meses sin Tomi
Esa noche de mayo, las lágrimas de María volvían a surcar sus mejillas recordando lo que pasó. Ese 27 de febrero sus vecinos corrían a refugiarse en los árboles del cerro, rezando para que el tsunami enfurecido les perdonara la vida. Ella tenía con su hijo Tomi en brazos, subió a la punta del árbol para que pasara la pesadilla y poder reencontrarse con su marido, felices como siempre. „¡¡Mamá!!”, gritó el niño, asiéndola con sus manitas, „vas a estar bien hijo”, contestó ella, agarrándolo con todas sus fuerzas. Sus gritos se acallaron, la ola se lo llevó.
Ximena

Activo
Vuelo con el alma. Navego con la mente. Recorro con el corazón.
Camino con apertura. Visito con curiosidad. Enfrento con valentía.
Observo con ocio. Vivencio con armonía. Internalizo con tranquilidad.
A flor de piel mis emociones y mi cuerpo, en 24 hs de viaje.
Mariana

Globalización
Juliette cerró su libro. Comenzaban a bailarle las letras ante los ojos igual que hacía su equipaje con el vaivén del tren. Hizo memoria, llevaba ya quince horas de viaje, un período anecdótico comparado con los dos años que hacía que no veía a los suyos. Se recostó como pudo en su incómodo asiento de clase turista mientras se imaginaba llegando por fin a su destino. Sería ya la hora del almuerzo y el inconfundible olor de los croissants parisinos inundaría los aledaños de la estación. Su familia la esperaría a la puerta del metro. Volvía a casa.
Judit

Viaje de placer
Tengo parálisis en ambas piernas, pero me manejo bien. Nunca he tenido pareja y viendo que muchas mujeres la han encontrado por Internet, decidí probar. Rápidamente contacté con un hombre de Barcelona. Después de varios correos y llamadas, conociendo mi particularidad, me animó a visitarle. Cuando llegué a la estación lo reconocí enseguida. Nos saludamos, cogió la maleta y me sujetó el bolso mientras me ponía la gabardina, en ese momento me dijo -espera, me llaman por teléfono y aquí hay mucho ruido-. Desapareció para siempre. Fui a la comisaría y me pagaron el billete de vuelta a casa.
Eulalia

Mi viaje favorito
El viaje comenzó con emoción y curiosidad. Emoción por todas las vivencias que me esperaban, curiosidad porque todo lo desconocido provoca esa sensación. Empecé caminando despacio por la superficie tibia de tu piel, escalé a través de ella para terminar fundida en olores, sabores y sensaciones, de un viaje que no me cansaré de repetir.
Yolanda

Delgada y sin vacaciones
Aeropuerto de regreso. Como si los 400 pasos hacia sus padres fueran kilómetros, el gesto incrédulo de él y la mirada angustiada de ella indicaban que diez quilos menos en sus 20 años eran a causa de un abuso. Mientras fabulando aguardaban, ella sentía a cada paso punzadas donde antes estaba el apéndice. El sol azteca no había bronceado sus curvas, más una operación de urgencia la había debilitado. Su novio fue indiferente, confundido por la máscara que lo buscaba y ella sintió más frío que aquel 2 de enero en que el agraviado tequila no había tenido la culpa.
Lorena

Al-Andalus
De las ventanas que se asoman a la judería cuelgan hermosos versos de poetas. Hablan de risas de geranios, de la luz de la ciudad y de que Córdoba no se siente ya tan lejana y sola. Tal vez no los comprendan los viajeros que recorren sus calles y que se detienen a admirar, en cualquier lengua, un lugar tan hermoso y único como la Mezquita. Los arcos y mihrabs que la adornan y engalanan, las piedras labradas por amorosos artesanos bizantinos, imagino que son las joyas de esta gran novia. Viajo a un sueño oriental, llamado Córdoba.
Magdalena

A mi sol…
Tesoro: Aunque el viaje hasta a ti durara 24 horas y llegara a tu lado con los ojos rotos por el cansancio, lejos de mi mundo, estoy segura de que el esfuerzo habría merecido la pena.
No sabes lo mucho que te quiero y las ganas que tengo de decírtelo frente a frente y sin barreras porque es verdad que tu imagen me acompaña en todo lo que hago, que eres mi talismán, mi bandera pero sinceramente no es lo mismo. No puedo pasarme las noches soñando contigo y abrazando aire.
Si salgo ya hacia ti ¿me esperas?
María Jesús

Viaje del corazón
Una llamada de teléfono trastocó mi existencia. Mi hermano me invitaba a viajar a Paraguay. Me dejó sin habla y con fuertes latidos en el corazón. Hice los preparativos como en sueños. Llegó el día y, después de 24 horas de viaje, llegué directa al corazón de mi hijo: me esperaba en Asunción, con esa sonrisa suya y esos secretos que fue desgranando durante los doce días en que volvimos a compartir la vida…
De vuelta, tengo la sensación de haber perdido a un niño y encontrado a un hombre espléndido que seguirá asombrándome con el paso del tiempo…
Lucrecia

Su último viaje
Sería cuestión de horas, tal vez seis, quizá doce, veinticuatro a lo sumo desde que le retiraron el oxígeno. A los que permanecíamos aquí, junto a ella, su viaje se nos presentaba eterno. Por fin descansaría, o eso queríamos creer. Nos dejó despedirnos, uno a uno, y se apagó, como una vela a la que le soplas despacito… Todavía hoy me falta el aliento cuando pronuncio su nombre: Isabel… Mamá.
María

El viaje de mi vida
Saldré por esa puerta y haré el viaje de mi vida. ¿Me pongo falda o vaqueros? Seré mujer, conductora y amiga. Seré servicial, sumisa o indolente, responsable. Empleada para algunos, jefa para ninguno. Confidente para algunas, crítica de ninguno. Seré la madre que viene cansada con sueño a servir la comida o la vecina que llega con estruendo a joderles la vida. Seré cocinera, limpiadora, profesora, doctora y ¿me cortas el pelo? Claro cariño, seré peluquera. Clienta para ti y esposa para él. Seré la que se va a la cama destrozada, que me sobran ocho horas para ser yo.
Manuela

Tracatran
Tracatran, tracatran, tracatran… el traqueteo me despierta y lo primero que hago es mirar el reloj, ¿las doce del mediodía? Pero, ¿dónde estoy? Adoro los primeros minutos de confusión cuando me despierto. Me he debido quedar dormida al arrancar la furgoneta y parece que me empieza a doler un poco la cabeza. Me incorporo y puedo ver que seguimos atravesando el desierto, toda esa tierra roja, los termiteros descomunales y los baobabs que parecen querer decirse algo entre ellos. Me mira, me sonríe y yo empiezo a recordar anoche: el vino, la hoguera, la guitarra y nuestros besos.
Patricia

La Magia de Perú
Ardía en deseos de estar allí, ante aquel enigmatico paisaje que tan solo había visto en fotografías y en mi imaginación. Si hubiera tenido que ponerle cara al paraiso hubiera elegido ese lugar. Yo era el presente y estaba presente en una de las septimas maravillas del mundo. Nunca imaginé que aquel lugar pudiera existir mas allá de mis sueños. Estaba allí como un observador del pasado pero siendo el presente. Machu Pichu y su hijo Huayna Pichu me acogían en su paraiso natural,entre sus montañas llenas de historia, arte, energía, grandeza y silencio. Viva Perú!
Mercedes

Aprender a viajar
Disponía de veinticuatro horas para vivir y contar una historia grandiosa, colosal, original.
Me relajé y respiré profundamente a sabiendas de la aventura que me esperaba. Preparé un itinerario imposible de llevar a cabo. Estaba segura de poder conseguirlo y además sin ningún esfuerzo. Se me antojó empezar por: Venecia y holgazanear en las playas del Lido. San Francisco para admirar la ciudad desde los tranvías de cables. En Nueva York, al atardecer subí al Observatory. En Londres me divertí en London Eye. Ascendí al pico mas alto en Bali. Cairo, de shopping.
Abandoné mi viaje astral y tomé una ducha.
Teresa

La montaña
Amaneció. Por fin amaneció. La noche había durado más que cualquier otra noche.
Ahora si, tenía todo el día por delante. Cargué mi mochila y eché a andar.
El sendero era cada vez más angosto y la vegetación cada vez más espesa.
La montaña no parecía estar más cerca pese a lo andado.
Me había propuesto llegar a ella y así lo haría.
Para el mediodía el calor y los insectos se habían transformado en una verdadera molestia.
Apenas me detuve unos minutos para tomar un refrigerio.
Tremendo esfuerzo. Finalmente, al caer la tarde llegué.
Entonces debí iniciar el regreso.
Liliana

La fuga
Gotea. Las gotas resbalan por el cristal mugriento de la ventanilla como tratando de huir de aquel entorno mientras el tren ruge en el empinado ascenso en una manifestación inútil de su decadencia.
Aspiro el aire pesado y el calor me provoca una náusea que no puedo reprimir. Mi vientre responde con una contracción casi intolerable y me recuesto. Han pasado 24 horas y veo la frontera.
Gotea. Las gotas resbalan por mis entrepiernas llegando hasta el piso donde se convierten en charco. La mueca de dolor se transfigura frente al horizonte venturoso que corona el intento compartido.
Olga Alicia

Imagina
Con los ojos cerrados imaginó cómo sería cambiar de lugar y dejar atrás todo lo conocido. Cómo sería la intensidad de la luz, las sombras y las formas de un nuevo paisaje. ¿A qué olería el aire? Con los ojos cerrados imaginó cómo sería dejarse llevar, ir hacia el encuentro de otra gente y en su asiento, mientras imaginaba, se dejó mecer por el movimiento suave del tren y abriendo los ojos, pudo dejar de imaginar, porque a través de la ventanilla, vio que todo pasaba y era tal como imaginaba.
Gloria

Casi igual que en la peli
Años de ver la película de Jack Lemmon y Juliet Mills. La dulce y mediterránea banda sonora, dicha flojito y bailada con ella misma. ¡Y resulta que surge la oportunidad de ir a Ischia! Y fácil de vender, además… por razones de trabajo. Doces horas: taxi, avión, barco y cuestas de Ischia Porto. Pero en la recepción del hotel está junto a ella en el mostrador, su destino. Los dos viajeros se miran, y el recepcionista ya sabe que el día siguiente, cuando ponga las llaves sobre el mostrador, sólo cogerán una. Y la mujer, oye como si fuera por primera vez, otro nombre distinto al de “mamá”, en boca de ese colega extranjero que le ha confirmado la magia del cine.
Francisca

Al cerrar los ojos
Al cerrar los ojos seguía viendo pasar las líneas discontinuas de la carretera. Habían sido 24 horas de viaje y me sentía agotada. Tumbada en la cama, sin mover un solo músculo, recordaba ese día. Su cara, sus manos, su piel, su cuerpo, sus palabras… Mi cara, mis manos, mi piel, mi cuerpo, mis palabras… Todo en un pequeño espacio compartido durante 24 horas. Dudo que mañana, cuando nos volvamos a ver en la oficina, se lo cuente.
Nuria

Lo que da tiempo a soñar en 19 años
Schopenhahuer decía: “No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige.” Yo la verdad es que no tengo ni idea de a dónde voy, pero sé que en el momento que posea un poco de dinero y tiempo, dedicaré de verdad mi vida a viajar, sin importarme eso.

Me gustaría ver esas bolas de fuego que brillan aun llevando miles de años muertas desde lugares diferentes del planeta. Me enamoraría escuchar cualquier canción desde el techo del Taj Mahal, la roca del púlpito, o cualquier restaurante imaginario dentro del Coliseo donde servirme un bocata.
Mercedes

Encontrarme
Mi cuerpo y mi mente se han perdido tantas veces, tratando de buscar el camino que conduzca al lugar donde pueda encontrar todas las respuestas que quedan flotando en ese mundo extraño de la incomprensión…Quise creer en todo aquello que había soñado para mi destino…Y de repente los sueños se los llevó el viento, se desvanecieron entre las moléculas que forman parte de lo que supuestamente se llama vida humana…Mis ojos se sumergieron en la noche fría, allí se estacionaron perdidos entre las estrellas… pero ahí tampoco encontré las respuestas que precisaba. También viajé entre las agujas del reloj.
Vanesa

Vía Secundaria
Recogimos en la empresa de alquiler, las furgonetas de pasajeros que nos llevarían hasta la desconocida Toscana. Colocamos las maletas, subimos a los vehículos, pusimos la ruta en el GPS e iniciamos camino. Las ocho mujeres que estábamos en el vehículo, íbamos cantando las canciones que habíamos grabado antes en Cd, mientras nuestro conductor se desesperaba por momentos, gracias a nuestras angelicales voces. Hicimos una parada para descansar y continuamos viaje. Nuestro GPS no detectó una obra que se realizaba en la autopista. Se descentró él y los satélites que le indicaban. Fue genial, descubrir rutas secundarias y paisajes increíbles.
Noelia

Ahora viviré
Me levanté sola, con el alba del cielo isleño. Había huído de la crisis y el pesimismo, de ser una muerta en vida. Salí a la calle. La vida bullía despreocupada. Estaba dispuesta a sumergirme en aquel mundo ajeno a mi acomodada sociedad occidental, tecnológica y desarrollada, para recobrar el sentido del contacto con la calma y la naturaleza, convencida de haber encontrado mi lugar en el mundo. De repente sentí una vibración en mi bolso ¡La blackberry de la oficina! Una cínica sonrisa se dibujó en mi cara. Y apagué el aparato para siempre.
Mª Estrella

Hasta ti
Fue el viaje más largo de mi vida. Me trepé a aquel camión con tanto miedo como añoranza de tus brazos. A nuestros hijos todo les parecía asombroso y divertido. Pero a mí, cada sombra que se movía a través de la ventanilla me daba pánico. Fue también el viaje más tortuoso de mi vida. Casi como un parto. Al fin, cuando llegamos y te vi esperándonos, sentí que el alma me volvía al cuerpo. Y supe que ya nunca más me separaría de ti, porque donde estuvieras tú están mis raíces y no hay otro destino.
Isabel

Entretenida
Sentada. Absortamiro por la ventana los postes de luz. Uno tras otro…me pierdo en mis pensamientos, contándolos, uno tras otro. Ni siquiera se por dónde vamos, ni cuánto queda para llegar.Tantas horas entre estas cuatro ventanillas me están haciendo perder la razón. Ahora en silencio he olvidado los postes de luz…las matriculas de los coches han captado mi atención. Me entretengo en saber cuántos coches de cada provincia nos adelantan, es algo emocionante.Al menos entretenido. Van ciento treinta y siete de Sevilla…se nota que estamos llegando.
Irene

El estanque de mis sentidos
Agua calmada,
apenas meciéndose por el rumor de una brisa densa y condensada que carga el ambiente.
Piel rotunda de canela.
Tacto suave y familiar.

Silencio necesario.
Rellenado de una banda sonora de vida, recuerdos y proyectos. Viejas voces.
Nuevas voces.
Cantamos para que no nos escuchen.
Reímos para que nos sientan más cerca.
Lloramos para adentro.

Olores donde se despliegan sabores personales.

El toque de unas especias alfabéticas.
Un acuario de pescado fresco, de peces muertos del mar a tu plato.
Seamos casi vegetarianos y chocoadictos.
Cacharros y más cacharros, reposando en una pila sin moscas, sin suciedad, sólo con nuestra huella.

Y todo se ve bonito en ese estanque, en ese instante.
Mar

Su fragancia
Hoy difícil de sentarse, con esta lluvia estará lleno el tren. Pero sabes que? hoy me da igual como mas apretados puede ser que surja una amistad, o quizas el amor de mi vida pase rozándome al máximo mi cuerpo y simplemente me enamore de el sintiendo su fragancia corporal….
Fue así y ya hace 13 años como te conocí, solo con tu fragancia al instante percibí que serias mio para siempre…!
Sofia

París
Arrancaba el autobús. Yo llevaba un trancazo del 15. ¡Qué mala pata! Me preguntaba si en París podría compar medicación pero ante la duda, en la primera parada que hicimos después de Madrid lo compré en una farmacia. ¡París, París! La ciudad de la luz y del amor. ¡Tantas cosas por ver y en sólo 3 días! La Torre Eiffel, la Opera, el Sagrado Corazón, el barrio latino…La fiebre me subió nada más llegar. No pude salir ningún día. Sólo pude ver las palomas que asomaban a la ventana de mi habitación interior. Por fortuna pude volver algunos años después.
Pilar

A pie
El viaje que recuerdo con más cariño en realidad fue un camino. Salí de León sólo con una mochila llena de ilusiones. Llegué a Santiago como si fuera un astronauta.
María Soledad

Desde México con humor
El calor sofocante convertía mi ropa en una húmeda segunda piel de algodón. Alcancé la puerta arrastrando los pies, afligida por el cansancio y por las más de veintidós horas de viaje entre vuelos y escalas: Madrid, Londres, el DF, y luego hasta allí, padeciendo el peso despiadado de la mochila, sufriendo por el sendero feroz que se alzaba sobre la Sierra Madre.
Sobre la puerta me esperaba una nota:
“Regresaré en un mes, lo siento.”
Quizás me desmayé o simplemente me rendí, pero justo cuando caía escuché:
“¡Ay, mi española consentida, se me fue la mano con la broma!”
Laura

hoy
Despertar temprano…sentir ese olor dulzón,mezcla de flores de jazmín y pan recien hecho, sus colores más anaranjados de lo habitual y ese murmullo de una ciudad que despierta. Sus calles,su gente,sus costumbres…todo va a ser nuevo para mi. No importa en que lugar del mundo esté,ni que dia es hoy, solo se que va a ser extraordinario. Hoy empieza mi viaje
Cati

Razas
He viajado por todo el mundo…y he comprobado que solo hay dos razas: hombres y mujeres.
Cristina

24 horas en el mundo
En tan sólo 24 horas conocí a mujeres de todas las culturas. Mi primera parada la dediqué a observar a las sofisticadas parisinas, en Tailandia las mujeres jirafa me regalaron bonitos collares, una mujer hindú se empeñó en cocinar un palak paneer para chuparse los dedos y para cuando llegué a Groenlandia, una mujer inuit ya me tenía preparada la cama. Mi viaje terminó cuando escuché los gritos de una mujer española, mi madre, ¡Hora de levantarse! De todas formas sé que voy a volver a ver a mis nuevas amigas cualquier otra noche.
Belén

By | 2018-03-28T10:28:03+00:00 abril 26th, 2012|Actividades FOW, Actualidad femenina, Blog|7 Comments