Avignon: la pequeña Roma de los Papas

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Avignon: la pequeña Roma de los Papas

Aunque Avignon es muy conocida por su festival de teatro que tiene lugar en julio y sobre todo por su canción “sur le pont d´Avignon on y danse on y danse”; pocos españoles suelen ir a visitar esta ciudad de la vecina Francia llena de sorpresas históricas, culinarias, paisajísticas y religiosas.
Esta preciosa ciudad amurallada que se encuentra en la zona de la Provenza, está al alcance de todos gracias al TGV. De hecho, lo más sencillo es volar a Marsella y desde allí en una hora y media te plantas en esta zona famosa por la lavanda y los perfumes.
Avignon, tiene muchas cosas que ver, pero es una ciudad pequeñita y en un día y medio como mucho la puedes ver a fondo. La joya de la ciudad es el Palacio de los Papas, sede del pontificado entre los siglos XIV y XV. A este Palacio-Fortaleza lleno de pasadizos secretos y recovecos, acudió parte de la curia huyendo de las intrigas políticas de Roma para crear una sede que compitiese con la capital del catolicismo.
En Avignon hay otras cosas interesantes que ver como el Jardin du Rocher des Doms, el Musée Calvaire, el Musée du Petit Palasi, la Chartreuse de Villeneuve o sobre todo el Pont Saint Bénezet o Pont D´Avignon que da leyenda a la ciudad.
En Avignon se come bastante bien ya que la cocina de la Provenza tiene mucho que ofrecer, pero tiene dos especialidades que hay que probar: las “papalines” que son unas trufas de chocolate rellenas de licor, y la “tapenade” que es una pasta de aceitunas.
En restaurantes como le Brigadier du Théâtre podrás degustar las especialidades de la región por un precio razonable.
Avignon se encuentra en la zona de Vaucluse que es una zona llena de sitios interesantes. Lo mejor es alquilar un coche y acercarse al Pont du Gard que intenta hacerle la competencia al acueducto de Segovia, y la verdad es que es muy bonito y no tiene nada que desmerecerle.
En toda esta zona hay una presencia romana muy importante en ciudades cercanas como Orange, Nîmes o incluso un pueblecito magnífico llamado Vaison-la-Romaine que se encuentra en la zona de las montañas “Dentelles”.
Se trata de un lugar con unos magníficos yacimientos romanos, callejuelas medievales que ascienden a un castillo, con un mercadillo los domingos donde puedes encontrar, artesanía y productos caseros.
Dado que esta es la cuna del vino Châteauneuf, el paseo por sus pueblecitos es la mar de agradable en cualquier época del año.
Algunos de ellos se encuentran entre los pueblos más bonitos de Francia como es el caso de Séguret, un pueblo en dónde las casas tienen ventanas falsas con fotos antiguas de sus ciudadanos y a dónde acuden los artistas en verano.
Si quieres seguir visitando la zona, nada mejor que bajar hasta l´Isle-sur-la-Sorgue o Fontaine-de-Vaucluse, una aldea medieval con aguas de color jade en dónde un poco de senderismo resulta una delicia.
Dado que se trata de un sistema cavernoso lleno de agua, espeleólogos o submarinistas como Jacques Cousteau, se han adentrado en sus aguas para determinar su profundidad. Esto ha llevado a la creación de un museo llamado le Monde Souterrain de Norbert Casteret que ofrece un paseo subterráneo por debajo del río.
Si dispones de más tiempo, existen muchas más posibilidades yendo hacia la Camargue como Nîmes o Arles que son ciudades en la que se inspiró Bizet para escribir sus óperas como Carmen o l´Arlésienne y en dónde se pueden ver anfiteatros romanos que todavía están en uso o termas de la época de Julio César.
En definitiva, esta zona más desconocida de Francia es un cúmulo de campos de lavanda, yacimientos romanos, pueblos medievales , todos ellos alrededor de una ciudad como Avignon en la que hasta Petrarca encontró su inspiración a través de su musa Laura.

Alice Fauveau

By | 2018-03-28T10:58:10+00:00 junio 26th, 2009|Blog, Viajar sola con FOW a|0 Comments