13 razones para tener inquietudes viajeras

Miedos, prejuicios e inseguridades nos anclan a nuestra zona de confort, pero viajar no sólo es una aventura personal, sino algo terapéutico con innumerables beneficios para tu cuerpo, tu mente y, lo que es más “peligroso”, para tu manera de percibir las cosas y de percibirte a ti misma. ¿Por qué? Te lo contamos en 13 razones.

1. Viajar rompe con la monotonía

Un viaje siempre supone un punto de inflexión en la rutina habitual. No sólo implica un cambio de aires, horarios y comidas, sino un paréntesis en las obligaciones diarias que permite oxigenar la mente y dejar paso a sensaciones motivadoras.

2. Estimula nuestra curiosidad y favorece el autodescubrimiento

El simple hecho de decidir qué rincón visitar despertará tu curiosidad por saber más de ese sitio. Te preocuparás por conocer lugares, costumbres o platos típicos. El hecho de abandonar de adentramos en un entorno distinto nos ayuda a tomar perspectiva sobre nosotros mismos y ¿por qué no? a descubrir nuevas facetas de nuestra personalidad.

3. Nos enseña a ser resolutivas.

La tan cacareada zona de confort se queda atrás cuando viajas. Es probable que te pierdas por las calles que no conoces, que vayas con el tiempo justo a los sitios y que debas comunicarte con personas que no hablan tu idioma. Los imprevistos pondrán a prueba nuestra capacidad de reacción, y resolverlos nos dotará de nuevos recursos, nos ensenará a ser más flexibles y redundará en nuestra autoestima.

4. Fomenta nuestra creatividad

El simple hecho de exponerse a nuevos sonidos, olores, lenguas, sabores, sensaciones y vistas provocan diferentes sinapsis en el cerebro. Así pues viajar fortalece el encéfalo y puede redundar en un incremento de la creatividad. 

5. Reduce el estrés y la ansiedad.

Las exigencias laborales, las prisas y el ritmo de vida frenético nos causan un malestar latente. No obstante, cuando emprendemos un viaje, desconectamos de todas estas angustias diarias y aprendemos a enfocarnos en el presente.

6. Aumenta nuestras habilidades comunicativas y sociales

Viajar sola o en pequeños grupos recién creados brinda una de las mejores oportunidades para conectar con otras personas. A veces, el hecho de estar fuera de nuestro contexto de referencia hace que nos mostremos también de otra manera: más abiertos, más espontáneos…

7. Abre la mente y amplía nuestros horizontes

Viajar es la mejor solución para deshacerse de estereotipos y prejuicios que nos  nos alejan de la posibilidad de conectar con gente nueva. Al estar inmersos en otra cultura es más fácil entender al “otro” y descubrir que nuestros pensamientos no estaban fundados. A menudo incluso, después de un viaje, muchas personas valoran mucho más lo que tienen, modifican sus prioridades, o comienzan a dar menos importancia a las cosas materiales.

8. Nos hace más felices

El psicólogo Thomas Gilovich, catedrático de la Universidad de Cornell (EE.UU) estudia desde hace años la felicidad y, a partir de sus trabajos, ha llegado a un conclusión que la mayoría de nosotras intuimos: viajar proporciona mayor felicidad que comprar cosas. ¿La razón? Fácil. La suma de recuerdos y experiencias brindan un placer y un bienestar a largo plazo, mucho más duradero que la satisfacción puntual ante una compra.

9. Nos aleja del miedo y de las inseguridades

El miedo es una sensación paralizante y la mejor forma de superarlo es enfrentándose a él. Seguramente, antes de emprender un viaje a un destino lejano y desconocido tengas muchas inseguridades, e incluso llegues a pensar que estás corriendo riesgos. ¿Por qué no darte la oportunidad de superar ese miedo?

10. Favorece la empatía

Cambiar de contexto y sumergirse en una realidad desconocida hasta el momento nos ofrece la posibilidad  de ponernos en la piel de los demás. Esto nos hará valorar que otras personas puedan tener sistemas de valores distintos volviéndonos más respetuosos y flexibles.

11. Nos obliga a aprender de forma constante

Vivir experiencias únicas en entornos distintos nos proporcionan aprendizajes y conocimientos que nos mejoran como personas. Viajar desarrolla nuestro espíritu crítico, y nos proporciona las herramientas para que podamos cuestionarnos nuestro día a día.

12. Ayuda a nuestra mente

Hasta hace tiempo se creía que el cerebro, a partir de la edad adulta, ya no se modificaba. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que no es así: las neuronas pueden crear nuevas conexiones, e incluso se pueden formar nuevas neuronas, a lo largo de toda la vida, pero, para ellos es clave entrenar y estimular nuestro cerebro. Hay tres elementos claves para hacerlo: enfrentar nuestro cerebro a la novedad, la variedad y el desafío. Y viajar cumple con los tres.

13. …Y a nuestro corazón

Estudios recientemente realizados en Estados Unidos han determinado que viajar reduce el riesgo de padecer infarto de miocardio, sobre todo para las personas mayores. Las estadísticas indican que en las personas que viajan con frecuencia las probabilidades de sufrir un ataque al corazón son un 21% más bajas. La actividad física derivada de los viajes es beneficiosa para cualquier persona, y muy  especialmente para aquellas que llevan una rutina cotidiana muy sedentaria.